Fugas otra vez
Nuestros repetidos esfuerzos de cooperar con las autoridades a solucionar el problema de las constantes fugas, por soborno en varias de ellas, han sido inútiles. Suponemos que los que pueden resolver la situación no leen la prensa o desprecian sus bien intencionadas recomendaciones. Según noticia publicada, el año pasado se registraron 54 evasiones, y en lo que va del actual, 57 de varios centros penales en el país. Es decir que las fugas, en vez de disminuir, aumentan. Pareciera ser que lo que se ha vuelto un buen negocio, crece.
A la comunidad se le debe dar información precisa sobre cada uno de los evadidos, su nacionalidad y tipo de delito cometido; fecha de evasión y tiempo que le faltaba para cumplir su pena o si aún no se le había juzgado. Bien puede colegirse en los casos de lavado de dinero, narcotráfico y tráfico de armas, que casi siempre esos reos son miembros de una red y tienen compañeros desde afuera dispuestos a ofrecerle a los custodios sumas de dinero que jamás soñaron con tener para lograr sus fugas. Conviene que legislemos y establezcamos que, sin distingo del tipo de cooperación en la fuga de un detenido, a cada uno de los que resulten implicados se le condene a la totalidad del tiempo que le faltaba a aquél para cumplir su pena y algo más. En el caso de evadido a quien aún no se le haya hecho audiencia, a cada uno de los colaboradores en su fuga que se le condene a la mayor pena que le correspondería purgar a ése si tras el juicio respectivo se le hubiera condenado.