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Ganador del debate


El segundo fue menos malo. Malos ambos porque no hubo realmente debate, entendido como una discusión de altura sobre algún tema de interés. El minuto y medio que permitía el formato televisado para responder las preguntas, semejaba una incómoda camisa de fuerza para los pobres candidatos presidenciales sometidos a presión frente a las cámaras, como ajedrecistas moviendo cada pieza contra el reloj. Aquello era un infierno.
El segundo debate, como el primero, no tuvo pues trascendencia alguna en la intención de voto que registran las encuestas. Es más, no la tendrá. Nuestro elector promedio no suele dar ninguna importancia a estos eventos, cuyo mayor interés se circunscribe a un minúsculo grupo de intelectuales y gente de alto nivel cultural que no decide el resultado de la elección.
Por eso, es casi ocioso encuestar al final quién ganó el debate, porque los resultados siempre coincidirán con la intención de voto, no importa el desempeño de los candidatos en el evento. La radio, ni siquiera retransmitió el evento, por lo que su cobertura fue muy limitada.
Con todo y eso, no tenemos reparo en dar una opinión sobre quién ganó. Es cuestión de gusto. Antes, debemos advertir que no hubo una gran ventaja de ninguno sobre los demás. De los cuatro aspirantes, mostraron más aplomo, seriedad y contenido de planteamientos, en su orden, los opositores Martín Torrijos y Ricardo Martinelli, quienes registran sin embargo lugares opuestos en las encuestas, primero y último, respectivamente. Los siguieron, el disidente arnulfista Guillermo Endara, evidenciando, bajo presión, sus falencias verbales; y luego, el oficialista José Miguel Alemán.
Martinelli fue quien más novedosos y atrevidos planteamientos formuló. Entre ellos, estuvo su intención de cambiar el método de elección de los magistrados de la Corte, su reducción de la planilla estatal eliminando "botellas" y su solución técnica para el Seguro Social. Alemán y Torrijos ofrecieron para la Justicia el fortalecer la independencia del Organo Judicial. Endara planteó, en el mismo terreno, nombrar un buen Procurador. Torrijos y Alemán no se comprometieron a reducir la planilla estatal. Alemán ofreció traspasar activos estatales al Seguro Social. Y Torrijos se refirió, "con pinzas", también a la solución técnica para esa entidad. Torrijos fue ligeramente mejor que Martinelli sólo gracias a que Alemán se salió del formato para imputarle cargos, lo le permitió lucirse en la réplica.
En fin, no esperemos que estos debates varíen las tendencias de la intención de voto, como en su momento fueron decisivos en las victorias de John Kennedy frente al favorito Richard Nixon en 1960 y de Bill Clinton contra George Bush padre la pasada década, quien también lideraba las encuestas.

101 años de Panamá América

 
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