Ganó Mireya
Y punto. Suficiente ya de tanto vanagloriarnos de que si triunfó la democracia, de que si nosotros los panameños nos hemos desarrollado políticamente, de que si somos un ejemplo para los demás países del mundo. ¡Basta ya!
Han sido muchos los ejemplos, en los últimos años, que demuestran todo lo que ahora quiere resaltarse (las elecciones del 89 y del 94, el referendo y estas mismas elecciones). Lo que sucede es que los que han detentado el poder se han dado cuenta que los tiempos han cambiado y no estamos dispuestos a que se siga jugando con nuestro derecho depositado en las urnas.
Mireya ganó porque desde el primer día, después de la campaña de 1994, se dedicó a prepararse como candidata a la presidencia para las elecciones que acaba de ganar. Todos conocemos de sus "patrullajes" (para utilizar la palabra del General) por todos los corregimientos del país, su perseverancia, su tenacidad, su constante presencia en el quehacer político del país. Es decir que durante los últimos cinco años se mantuvo vigente. No fue una candidata improvisada y su ejemplo deben seguirlo los demás panameños que tengan intención de lanzarse a candidatos en las elecciones del 2004.
Mireya ganó porque nos cansamos de los "malandrines" de siempre. De seguir viendo a los mismos que aparecían detrás de los militares, de sus adláteres y de los que nos gobernarán hasta el próximo 1 de setiembre. Esos mismos malandrines que son culpables, en gran medida, del descalabro de la educación nacional, del desempleo, de la miseria, de la desnutrición, del mal estado de la salud y del medio ambiente, de la corrupción y de la delincuencia.
Mireya ganó porque nos cansamos de la prepotencia, del nepotismo, de la arbitrariedad, de los pinchazos telefónicos y del cinismo de los que deben administrar justicia; de la entrega de viviendas sin licitación, en las áreas revertidas, a altos funcionarios del gobierno; de las privatizaciones y de las políticas neoliberales.
Mireya ganó no por el hecho de ser mujer, sino por representar una alternativa. Alternativa que deseamos se cumpla y haya nuevas esperanzas para todos los panameños. El alto porcentaje de participación en estas elecciones es reflejo de que queremos un cambio, de que estaremos vigilantes para que no se repitan las acciones negativas del ayer, de que entraremos al nuevo milenio con nuevas expectativas.
Esperamos que el futuro gobierno de Mireya sea de total unidad nacional, de tolerancia, de una real participación de todos los sectores de la población y de verdadera transformación social.
¡Enhorabuena!
Han sido muchos los ejemplos, en los últimos años, que demuestran todo lo que ahora quiere resaltarse (las elecciones del 89 y del 94, el referendo y estas mismas elecciones). Lo que sucede es que los que han detentado el poder se han dado cuenta que los tiempos han cambiado y no estamos dispuestos a que se siga jugando con nuestro derecho depositado en las urnas.
Mireya ganó porque desde el primer día, después de la campaña de 1994, se dedicó a prepararse como candidata a la presidencia para las elecciones que acaba de ganar. Todos conocemos de sus "patrullajes" (para utilizar la palabra del General) por todos los corregimientos del país, su perseverancia, su tenacidad, su constante presencia en el quehacer político del país. Es decir que durante los últimos cinco años se mantuvo vigente. No fue una candidata improvisada y su ejemplo deben seguirlo los demás panameños que tengan intención de lanzarse a candidatos en las elecciones del 2004.
Mireya ganó porque nos cansamos de los "malandrines" de siempre. De seguir viendo a los mismos que aparecían detrás de los militares, de sus adláteres y de los que nos gobernarán hasta el próximo 1 de setiembre. Esos mismos malandrines que son culpables, en gran medida, del descalabro de la educación nacional, del desempleo, de la miseria, de la desnutrición, del mal estado de la salud y del medio ambiente, de la corrupción y de la delincuencia.
Mireya ganó porque nos cansamos de la prepotencia, del nepotismo, de la arbitrariedad, de los pinchazos telefónicos y del cinismo de los que deben administrar justicia; de la entrega de viviendas sin licitación, en las áreas revertidas, a altos funcionarios del gobierno; de las privatizaciones y de las políticas neoliberales.
Mireya ganó no por el hecho de ser mujer, sino por representar una alternativa. Alternativa que deseamos se cumpla y haya nuevas esperanzas para todos los panameños. El alto porcentaje de participación en estas elecciones es reflejo de que queremos un cambio, de que estaremos vigilantes para que no se repitan las acciones negativas del ayer, de que entraremos al nuevo milenio con nuevas expectativas.
Esperamos que el futuro gobierno de Mireya sea de total unidad nacional, de tolerancia, de una real participación de todos los sectores de la población y de verdadera transformación social.
¡Enhorabuena!