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Gas natural, única alternativa (I)


Los economistas alegan que no hay energía más cara que la que no existe, o sea que debemosseguir pagando el alto costo de los derivados del petróleo, no importa qué precios alcancen.Pues otra opción sería reducir producción industrial, limitar el uso de los medios de transporte; en pocas palabras, exponer al país a una recesión, una cura peor que la enfermedad.
Existenalgunas alternativas para la producción de energía, tales como la hidráulica, eólica, solar y nuclear.De éstas, la única factible en nuestro medio hasta la fecha ha sido la energía hidráulica. Panamá se encuentra en una etapa de expansión de energía hidráulica, producimos un 60% de laenergía eléctrica para el consumo nacional.Este es un excelente porcentaje si lo comparamos con otros países de la región, no obstante estamos siempre propensos a que una sequía ponga en aprietos nuestro abastecimiento.
En cuanto a la energía eólica y solar, todavía no han desarrollado una tecnologíaconfiable ni económicamente viable para su explotación además su costo de inversión inicial es enorme.En pocas palabras, no tiene posibilidades como alternativa para resolver el problema macro energético de un país pobre como el nuestro.
Somos muchos los panameños que nos preguntamos por qué la energía eléctrica es tan cara si más de la mitad de la producción es de origen hidráulico.La respuesta es que para poder garantizar un suministro estable (aquí volvemos a la seguridad de abastecimiento) tenemos que pagar un precio por la inversión de los planteles térmicos, aún si éstos no están produciendo energía, sólo para que estén disponibles cuando haya escasez de agua.Me parece un buen argumento si el recargo no fuera tan alto.
Pasando al panorama global, éste no se presenta muy halagador.Según el Presidente y Gerente General de la empresa Chevron-Texaco, Sr. David O`Reilly, la era del petróleo barato ha terminado ya que, con suerte, volveremos a ver cifras de 40 balboas el barril.Eso significa que los gobiernos tendrán que ser más creativos y eficientes al implementar políticas energéticas pues, de otra manera, pagaremos el más alto precio: la paralización de nuestro crecimiento económico y todos nuestros ahorros se irán a los cofres de los países productores de petróleo.No obstante, estamos viviendo una realidad que aunque lejana geográficamente, para todos resulta peligrosa, y es queChina está requiriendo todo el petróleo que la producción mundial pueda ofrecerle.El despertar industrial del gigante asiático ha causado que las reservas se agoten y que los precios continúen subiendo.
Si recordamos un poco, en 1992, durante el gobierno del Presidente Endara, el Contrato LeyNo. 35 con la Refinería Panamá se renegoció. No sólo pudimos eliminar la cláusula de utilidad garantizada y ésta se sustituyó por una fórmula de paridad de importación, sino que también se obligó a la industria a garantizar un mínimo de tres meses de consumo nacional en cada uno de los derivados que producía.Este contrato resultó tan favorable para nuestro país que dicha industria comenzó a perder dinero desde el segundo año de su implementacióny no fue hasta que quedó sin efecto el contrato en el 2003 que volvieron a obtener ganancias con el negocio de almacenaje y distribución (La Prensa, agosto 27 de 2003, "Vuelven la ganancias").
Lastimosamente la obligación de mantener una reserva mínima quedó también eliminada después que la Refinería consiguió que el gobierno de Panamá, por mutuo acuerdo, rescindiera del contrato.
Hoy por hoy, no tenemos ninguna garantía de abastecimiento y el gobierno no tiene reservas de ninguna clase. En pocas palabras, estamos a merced de la buena disposición de los actores externos del mercado de derivados.
Más preocupante aún es que, según declaraciones delSr. Luis Marín, Presidente de CITGO, la empresa refinadora y distribuidora de combustible más grande en la costa Este de Estados Unidos (EU), "las refinadoras se encuentran en este momento funcionando a su máxima capacidad y los inventarios están a sus niveles más bajos".Es decir, de existir cualquier problema en esos planteles de producción de derivados, habría una escasez de combustible en ese país y tendrían que recurrir a otras fuentes en el área, con la posibilidad de crear problemas de abastecimiento en otras naciones también.Panamá no estaría exento de este problema y si no se toman medidas desde ya, en unos años podríamos estar lamentándonos de no haberlo hecho.
Consecuentemente, le corresponde al gobierno sentarse con representantes de cada uno de los actores en la cadena de almacenamiento, transporte y distribución de los derivados del petróleo, hacer una evaluación de la situación nacional, y conformar un consejo de política energética que elabore, lo antes posible, un plan de acción que busque salvaguardar el interés nacional en la obtención y manejo de todos los derivados del petróleo.
¿Qué están haciendo la mayoría de los países que, obviamente, están igual que nosotros sufriendo las consecuencias del alza del precio del barril de petróleo?Están recurriendo a otras fuentes de combustible más baratas y más benignas al medio ambiente como lo es el gas natural.Están invirtiendo billones de dólares en redes de distribución de gas por tuberías para llevar el producto hasta el consumidor.El gobierno de EU estima que hará inversiones de más de 100 billones de dólares en los próximos años.Recientemente, China asignó un presupuesto de 45 billones para la instalación de 4000 kilómetros de tuberías desde los centros productores en Shaanxi y Xinjiang hasta tres ciudades principales del país, incluyendo Shangai.
El desarrollo de esta nueva fuente de energía es respaldado financieramente por los organismos internacionales de crédito como un instrumento para reducir el calentamiento global por su baja contaminación. Tanto es así que la Agencia de Protección del Medio Ambiente deEU. autorizó, sólo el año pasado, cuatro nuevas terminales de acopio de gas natural en Massachussets, Louisiana, Maryland, y Georgia y, sin embargo, no aprobó ninguna licencia para nuevas refinerías de petróleo.
Mañana en esta sección, veremos cuál es, en mi opinión, la solución más rápida y viable para que Panamá pueda alcanzar a corto plazo una seguridad de abastecimiento de gas natural y reducir los costos de transporte y producción de energía eléctrica.

101 años de Panamá América

 
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