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Gas natural, única alternativa (III)


LAS PRIMERAS dos entregas que hice sobre este tema del Gasoducto Cartagena-Colón, han producido comentarios encontrados. Esto demuestra que hay que hacer una labor de educación para que no suceda como tantos otros proyectos excelentes para el país que han quedado sepultados por la falta de información al público. El ministro de Comercio Alejandro Ferrer parece estar muy claro en que este es una de las pocas soluciones a mediano plazo que tiene Panamá, para no quedarse fuera de los parámetros de competitividad industrial que el mundo globalizado exige. También ha sabido transmitir bien este mensaje al Señor Presidente de la República, ya que en las reuniones sostenidas con el Presidente Uribe y el Presidente Chávez el tema primordial ha sido el de la interconexión submarina para traer Gas Natural a Panamá.
Ya se han dado los primeros pasos en firme para encaminar este proyecto como corresponde a la actual situación critica nacional. Se emitió Decreto de Gabinete # 75 de Julio del 2004, autorizando al Ministro de Comercio a negociar un acuerdo con el Ministro de Energía y Minas de Colombia con el objeto de evaluar la posibilidad de importar gas natural de ese país. Se firmó un Memorando de Entendimiento fechado Noviembre 1, del 2004 entre los Presidentes de Colombia y Panamá para iniciar los estudios de factibilidad conducentes a la ejecución del proyecto. Tanto el MICI como ECOPETROL han sostenido reuniones al más alto nivel para establecer los términos de referencias de dichos estudios. También se han llevado a cabo reuniones con algunas de la partes interesadas en este proyecto tales como; productores, importadores, distribuidores y potenciales inversionistas para ir evaluando las diferentes posiciones en torno a esta posibilidad. Hay varios puntos claves que han surgido para que una obra de esta magnitud tenga factibilidad.
Primero, el costo del gas por MBTU puesto en Panamá tiene que ser menor al del derivado del petróleo más económico que en la actualidad utiliza la industria local. Segundo, que exista suficiente mercado potencial en el país, para que el volumen mínimo de trasiego (peaje) permita pagar esta inversión en diez años. Tercero, que la República Bolivariana de Venezuela entre a formar parte de este proyecto pues así se garantizaría por medio de una triangulación, la existencia de suficiente gas natural para suplir por los próximos 60 años a toda la región de Centroamérica. De concretarse positivamente estos tres temas, el proyecto será una realidad.
De cualquier forma estos procesos son lentos pues solo los estudios ecológicos y económicos podrán tomar de seis a nueve meses. Amén de los seis meses mínimos en procedimientos burocráticos que habrá de llevar a cabo el grupo inversionista para concretar un contrato con la nación suficientemente amplio como para abarcar la administración y construcción de esta obra, que sobrepasará los 100 millones de balboas. Después vendrá el diseño y la instalación de la tubería que podrá tomar entre 18 a 24 meses, o sea que estamos hablando de unos tres años antes de poder beneficiarnos de las bondades de tener disponible este producto en el país.
Durante este largo periodo es posible que las partes involucradas inicien conversaciones con las autoridades de los países de la región tendientes a la continuación del gasoducto submarino, de manera que nuestro vecinos puedan también beneficiarse de esta nueva fuente de energía barata. De concretarse algún acuerdo de este tipo los costos de trasiego a Panamá se reducirían en proporción al volumen que utilicen esto nuevos consumidores y por lo tanto gozaríamos de un producto todavía mas económico. Mientras esto sucede Panamá podría incrementar rápidamente su plantel termoeléctrico a base de gas natural y así exportar electricidad a buenos precios a toda Centroamérica, obteniendo divisas frescas para el país y mejorando la balanza deficitaria que hoy tenemos en nuestro intercambio comercial internacional.
Como indicaba al principio de este escrito, he leído comentarios adversos al proyecto en el sentido de que se afectarían algunas de las áreas de corales de nuestra zona del mar caribe. Esto en su momento será evaluado a profundidad por expertos en ese campo y en todo caso los ejecutores de la obra tendrán que hacer los máximos esfuerzos para que el trayecto de la tubería cause los menores daños al ecosistema marino. Una cosa es importante destacar, ya que algunos ecologistas pierden de vista el bosque en su conjunto por estar defendiendo un árbol, el gas natural es varias veces menos contaminante al medio ambiente que cualquiera de los derivados que actualmente consumimos en Panamá. Por lo tanto el beneficio que vamos a lograr para la salud de nuestra población y más allá para cooperar con el recalentamiento mundial por el deterioro de la capa de ozono, compensará con creces cualquier afectación al sistema coralino que pueda causar esta obra.
Además sería importante destacar que de concluirse un Tratado de libre Comercio con los Estados Unidos y de darse la expansión del Canal, el uso de combustibles baratos para la industria y la construcción será todavía más importante y crítico en los próximos años. Estamos creando las bases para garantizarle a nuestro hijos y nietos un crecimiento positivo sostenido y un país donde se pueda vivir con las comodidades del primer mundo con un salario de país en desarrollo. El poder contar con una fuente de energía permanente a buenos precios, será también un punto adicional en las calificaciones internacionales para poder competir como destino de futuras y muy necesitadas inversiones.
A la vez tengamos más ciudadanos decentes que participen en política y no se queden en la acera de enfrente haciendo todo tipo señalamientos, pero que no participan en política, y que con esta actitud cómoda y a la vez irresponsables se hacen cómplices de los indecentes.
Cuando los hombres decentes no participan en política, los indecentes se aprovechan de ella y entonces los decentes tendrán que callar. Gandhi.
(cdabadia@cwpanama.net)

101 años de Panamá América

 
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