Generación de la nueva democracia
El evento electoral del año 2009 será la primera experiencia de ejercicio de voto para muchos panameños y panameñas con edades que oscilan entre los 18 y 22 años. La mayoría de estos jóvenes, salvo por la vergonzosa existencia de una Constitución política engendrada en los cuarteles militares, han vivido dentro de un marco político, social, cultural y económico inspirado en la democracia.
En contraposición a la generación de los hijos predilectos de la revolución, la generación de la nueva democracia panameña felizmente no ha tenido que padecer los horrores de una dictadura y sus secuelas de desapariciones forzosas, decapitaciones, clausura de medios de comunicación, detenciones ilegales y fraudes electorales.
Lamentablemente, las profundas desigualdades generadas por una inexistente equidad en la distribución de riquezas y oportunidades, la inoperancia del sistema educativo, las dudas sobre la administración de justicia, el clientelismo partidista como mecanismo para la solución de problemas de subsistencia, la violencia e inseguridad, entre otros, son males que en algún momento provocarán que esta nueva generación cuestione si realmente la democracia, tal y como la han vivido, es el camino más adecuado para lograr la realización personal y la solución de los problemas básicos.
En lo personal, estoy convencido de que la democracia, aún con sus imperfecciones, es el sistema político más idóneo para alcanzar la sociedad ideal (justicia, paz, progreso y bienestar); sin embargo, muchos jóvenes de esta nueva generación adolecen de la experiencia y el conocimiento que les ayude a navegar en la desesperación y, tristemente, se aferran a la indiferencia o, peor aún, abrazan la demagogia de ideologías y discursos que en el pasado demostraron ser un completo fiasco.
Ya no hay tiempo para el fracaso y todos debemos tomar conciencia de ello. El torneo electoral del 2009 puede ser la última oportunidad que esta nueva generación le brinde a la democracia para que le demuestre que la prosperidad es un derecho del que pueden disfrutar todos los panameños y las panameñas.
La anarquía y el terror asoman sus fauces a la espera de otra decepción.