Género, maternidad y cultura
Muchas personas y en especial las mujeres, al reflexionar sobre nosotras mismas, nos hemos planteado alguna vez la pregunta de lo que significa ser madre. Es posible que hallamos encontrado muchas respuestas tradicionales, como por ejemplo, que es la misión y la máxima realización de una mujer; que es un don y una bendición de Dios; que es un sentimiento maravilloso y único, etc.
Al reflexionar sobre el tema, he llegado a la conclusión de que, si bien es cierto la maternidad es una invaluable bendición, también es un alto precio que hemos tenido que pagar las mujeres, porque ha sido una trampa mortal en la que nos hemos mantenido durante siglos, pues hemos sido madres-mujeres, pero la maternidad ha sido una cultura patriarcal de dominación y de subordinación de las mujeres.
Las diferentes corrientes desde las religiosas y las filosóficas hasta las éticas, sociales y jurídicas, han convertido a la madre en una divinidad y en el centro de todas las virtudes, pero sometida a un invariable destino: el de la reproducción de la especie humana; una engendradora de más madres y una educadora de niños, de niñas y de hombres en esa cultura patriarcal. Hemos sido y aún muchas son, transmisoras de sumisión, sustentando y manteniendo el paradigma social que nos discrimina, nos subordina y nos perpetúa en la calificación de personas de segunda categoría, dependientes de.
Y no es que no nos guste ser madres. Indiscutiblemente, para quienes lo somos es una experiencia única y maravillosa, es una fuente de satisfacciones y de constante renovación de energías. Lo que rechazamos es la maternidad como excusa para negarnos el derecho a otras realizaciones y que se nos quiera encasillar la maternidad como nuestro único destino en el mundo, porque la mujer existe al margen de ser madre y por tanto, puede optar por ser muchas otras cosas en la vida.
La maternidad es una opción de la mujer, pero no la única. En la actualidad podemos decir sin temor, que tenemos la capacidad de ser madres porque somos mujeres, pero a la vez somos madres emancipadas pero más completas y más humanas, pues como dice la escritora española, Pilar Rahola: "Allí donde la maternidad es una puerta abierta, una elección, la mujer empieza a ser un ser humano". ¡Felicidades a todas las madres del mundo, no sólo por ser madres, sino por ser mujeres llenas de valor, de capacidad y de sabiduría!
Al reflexionar sobre el tema, he llegado a la conclusión de que, si bien es cierto la maternidad es una invaluable bendición, también es un alto precio que hemos tenido que pagar las mujeres, porque ha sido una trampa mortal en la que nos hemos mantenido durante siglos, pues hemos sido madres-mujeres, pero la maternidad ha sido una cultura patriarcal de dominación y de subordinación de las mujeres.
Las diferentes corrientes desde las religiosas y las filosóficas hasta las éticas, sociales y jurídicas, han convertido a la madre en una divinidad y en el centro de todas las virtudes, pero sometida a un invariable destino: el de la reproducción de la especie humana; una engendradora de más madres y una educadora de niños, de niñas y de hombres en esa cultura patriarcal. Hemos sido y aún muchas son, transmisoras de sumisión, sustentando y manteniendo el paradigma social que nos discrimina, nos subordina y nos perpetúa en la calificación de personas de segunda categoría, dependientes de.
Y no es que no nos guste ser madres. Indiscutiblemente, para quienes lo somos es una experiencia única y maravillosa, es una fuente de satisfacciones y de constante renovación de energías. Lo que rechazamos es la maternidad como excusa para negarnos el derecho a otras realizaciones y que se nos quiera encasillar la maternidad como nuestro único destino en el mundo, porque la mujer existe al margen de ser madre y por tanto, puede optar por ser muchas otras cosas en la vida.
La maternidad es una opción de la mujer, pero no la única. En la actualidad podemos decir sin temor, que tenemos la capacidad de ser madres porque somos mujeres, pero a la vez somos madres emancipadas pero más completas y más humanas, pues como dice la escritora española, Pilar Rahola: "Allí donde la maternidad es una puerta abierta, una elección, la mujer empieza a ser un ser humano". ¡Felicidades a todas las madres del mundo, no sólo por ser madres, sino por ser mujeres llenas de valor, de capacidad y de sabiduría!