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Género y drogas


El abuso de las drogas no es un problema nuevo, pues el mismo empezaba a vislumbrarse desde las primeras décadas del siglo XX, como lo demuestran noticias y documentos de la época en los que se señalaba que desde hacia varios años, la difusión y el consumo de las drogas iba por el camino de convertirse en un mal endémico para diversos sectores sociales de las grandes ciudades, especialmente en las clases pudientes. Así por ejemplo en España, el Gobernador de Valencia adoptó el 7 de julio de 1921 severas medidas para evitar "el grave abuso que se hace en bares y cabarets de la cocaína, la cafeína y la morfina". El tiempo se encargó de darle la razón a quienes hacían tales advertencias, pues nadie pone en duda que la drogadicción es en el mundo globalizado, una enfermedad, un problema de salud grave, crónico y recurrente tanto para hombres como para mujeres de todas las edades y de todas las condiciones sociales. No constituye un problema exclusivo de la juventud, ni tampoco el consumo de las drogas es sinónimo de personas delincuentes o de zonas marginales.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), droga "es toda sustancia que introducida en el organismo por cualquier vía de administración, puede alterar de algún modo el sistema nervioso central del individuo, y es además susceptible de crear dependencia, ya sea psicológica, física o ambas".
El proceso hacia la adicción se inicia muchas veces con las drogas de entrada como el alcohol y el tabaco, y luego se pasa al uso de la marihuana, el canyac o la cocaína, entre otras, ya sea por estar a la moda, por experimentar algo nuevo, por las influencias de amistades o por asumir patrones culturales nacionales o foráneos. Al permanecer en esta práctica se pasa al abuso de la sustancia y es en esta etapa que la persona empieza a tejer la red que termina atrapándola en la dependencia. Pasa de una fase a otra sin tener en cuenta el riesgo y el peligro que conlleva; el consumo va del uso de drogas permitidas, cuyos efectos son de corta duración a drogas más fuertes. De allí que el problema no sólo es la adicción, sino que la persona sufre un gran deterioro en lo social, lo psicológico y lo físico.
Mucho se ha investigado sobre las causas y los efectos de este problema mundial; no obstante, los estudios realizados y las alternativas de solución no han tomado en cuenta la perspectiva de género y poco se ha dicho acerca de que el abuso de drogas para las mujeres, puede presentar efectos y consecuencias diferentes que requieren distintos métodos de prevención y de tratamiento. A pesar de ser un problema serio para las mujeres fármacodependientes de cualquier edad, es posible vencer esta enfermedad. Las que han podido hacerlo exitosamente han tenido ayuda y apoyo de familiares, amigos/as o de otras personas y en algunos casos de la comunidad. Mujeres de todas las edades, las razas y las condiciones socioeconómicas sufren de la adicción; son mujeres que necesitan tratamiento y ayuda, así como lo necesitan para cualquier otro problema que afecte su salud física o mental.
Muchas de las mujeres que abusan de las drogas, han tenido que enfrentar durante su vida graves desafíos a su bienestar, entre esos el maltrato físico y el sexual; otras tienen antecedentes de alcoholismo y de adicción en sus progenitores. También presentan una baja autoestima y poca confianza en sí mismas.
Las mujeres que usan drogas no buscan tratamiento, entre otras cosas, porque tienen miedo de no poder cuidar a sus hijos/as o de no poder mantenerlos; miedo de las represalias de sus novios, de sus maridos o sus cónyuges; y, fundamentalmente, miedo a las sanciones a las que pueden ser sometidas por parte de las autoridades. Es una constante en la mayor parte de estas mujeres el señalar que sus novios, esposos o compañeros sexuales que usaban drogas las iniciaron en el abuso de éstas. De igual forma, un alto porcentaje de ellas terminan en el tráfico de drogas (en Panamá el 80% de las reclusas del Centro Femenino de Rehabilitación están encausadas por delitos relacionados con drogas).
Las consecuencias de la drogadicción en las mujeres son graves, tanto el ámbito legal como en el de la salud, pues las investigaciones indican que aún en el caso de que la mujer sólo haya experimentado casualmente el uso de drogas, la misma puede volverse adicta mucho más rápido a cierto tipo de drogas como la marihuana, el crack, la cocaína y las bebidas alcohólicas. De allí que cuando las mujeres inician un tratamiento, por lo general ya están adictas y por tanto, pueden estar padeciendo otra serie de problemas serios de salud asociados con el abuso de drogas, entre los que pueden mencionarse las enfermedades de transmisión sexual (ETS, VIH/SIDA) o problemas de salud mental, hipertensión, entre otros.
El marco del "día internacional contra el abuso y el tráfico ilícito de drogas", es oportuno para hacer un llamado a las organizaciones de mujeres, al gobierno y a la sociedad en general, de asumir un serio compromiso para luchar y para combatir con eficacia el flagelo de las drogas y liberar de sus garras a nuestra niñez, a la juventud y a tantos hombres y mujeres que merecen una segunda oportunidad de recuperar la dignidad y hacer de su vida algo provechoso.

101 años de Panamá América

 
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