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Género y salud mental


El hecho de que se celebre anualmente un Día Mundial de la Salud Mental (10 de octubre de cada año) es síntoma de que existe un problema socialmente importante al que no se le ha dado solución. La salud mental es un concepto que abarca mucho más que la ausencia de enfermedades mentales sino que implica, fundamentalmente, el derecho a vivir en un equilibrio psico-emocional que, aun siendo inestable, no conlleve más sufrimiento que el esfuerzo necesario para mantener ese equilibrio. Cuando se habla de felicidad, de paz del espíritu, goce o satisfacción, casi siempre nos estamos refiriendo a la salud mental.
Es también un concepto multidisciplinario que contempla, además de conceptos médicos y farmacológicos, aspectos que tienen que ver con el ámbito laboral, el urbanismo, las clases sociales, la educación, la cultura, las creencias y las modas. En todo el mundo, los trastornos de la salud mental representan 4 de las 10 causas principales de discapacidad en las economías de mercado establecidas, como la de Estados Unidos, siendo éstos la depresión grave (también llamada depresión clínica), el trastorno maníaco depresivo (también conocido como trastorno bipolar), la esquizofrenia y el trastorno obsesivo compulsivo.
En lo que dice con relación a las mujeres, existen muchas condiciones de la salud mental que las afectan seriamente, y que tienen su origen en “diversos fenómenos sociales que tienen que ver con la desigualdad y la discriminación de género”, las que se manifiestan a través del estrés, la depresión, la violencia familiar, por mencionar algunas y que exigen atención de un médico/a o de otro profesional del cuidado para la salud.
Se calcula que del 0,5 al 3,7 por ciento de las mujeres sufren anorexia y del 1,1 al 4,2 por ciento sufren bulimia en algún momento de su vida y tienen más probabilidades de desarrollar algún trastorno alimentario que los hombres y casi el doble de probabilidades de sufrir depresión que los hombres.
Muchas mujeres deben hacer frente a desafíos y responsabilidades que en ocasiones se superponen o entran en conflicto, produciéndole un estado de estrés que surge como resultado de las dificultades en el hogar, en las relaciones y en el lugar de trabajo, afectando su salud mental. El bienestar familiar incluye relaciones estables, la capacidad de los miembros de la familia de desempeñar papeles fundamentales en el hogar, de sustentar valores relacionados con la crianza de los niños/as y hacerse cargo de ella, al igual que la salud y el desarrollo mentales y físicos de todos los miembros de la familia. Todas estas responsabilidades generan el estrés emocional que puede tener consecuencias como la presión sanguínea alta, mayor susceptibilidad al abuso de drogas menor resistencia a las enfermedades; depresión, etc.
Frente a esta situación podemos seguir algunos consejos para reducir o controlar el estrés en nuestra vida diaria, a saber: llevando una dieta saludable, nutritiva y bien equilibrada y practicando ejercicio con regularidad para mantener el cuerpo en buen estado haciéndonos más resistentes a enfermedades. Conversar con alguien de nuestra confianza sobre las situaciones estresantes, lo que nos puede ayudar a poner los problemas en perspectiva y encontrar formas de abordarlos y solucionarlos. Debemos organizarnos para administrar nuestro tiempo con más eficacia. Debemos tener siempre presente que el ser humano no es una isla y que no podemos hacerlo todo, así que pidamos ayuda cuando sea necesario.
Otro consejo para liberar el estrés es utilizar técnicas de relajación para calmar la mente y el cuerpo. Existen muchas técnicas para ello, así que infórmese y ponga en práctica la que más le guste. Si nada de esto resulta, no tenga miedo y busque ayuda profesional.
Los gobiernos también tienen una responsabilidad fundamental para mantener en equilibrio la salud de su población. En ese sentido, se deben crear políticas públicas que identifiquen de forma clara las necesidades específicas de hombres y mujeres en la atención a su salud mental. En el caso de la salud mental de las mujeres, estas políticas deben establecerse como resultado de las relaciones de género, los roles que les son asignados socialmente, la carga de trabajo y la discriminación.

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