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GENEROSIDAD


El que obra con magnanimidad y nobleza de ánimo se conoce como generoso, persona con inclinación a anteponer el decoro a la utilidad o al interés. Son palabras muy bonitas. Pero más hermoso es el gesto colectivo mostrado por la población panameña y extranjera en respuesta a la desgracia ocurrida en el Oeste panameño con motivo del frente frío y la baja presión estacionaria que afectó a toda la República en los últimos días del mes de la patria, con lluvias copiosas.

He notado una coincidencia en las opiniones publicadas señalando como algo positivo la pronta respuesta de la población ciudadana capitalina y de las provincias al llamado a colaborar con algo a favor de los damnificados de la tragedia lluviosa. Unas 8,100 toneladas de alimentos están a la espera de ser distribuidos. Con anterioridad, la comunidad católica contribuyó con B/ 25,000 a la crisis haitiana, y en la actualidad, fuera de los sitios de acopio, también prepara su colecta. Alimentos secos, ropa en buen estado, medicinas, frazadas y otras ayudas se hicieron sentir en los volúmenes de apoyo que fueron transferidos a los sitios donde se necesitaba. Siempre "confiados" en que las ayudas lleguen a su destino.

En medio de esa acción, la fatiga del material asfáltico junto con las lluvias afectó también paños de carretera de comunicación del resto del país con la capital y hay que reconocer la diligencia y el trabajo mancomunado de estudiosos de la ingeniería civil que, en un tiempo acelerado como ameritaba la crisis, lograron restablecer las vías y premiar así la paciencia casi estoica de tantos usuarios.

Irrespetuosa, jocosa y atrevida es una frase que se suele usar refiriéndose a distintos países cuando decimos: tal país es una maravilla pero... sin su habitantes". Decimos lo mismo de nuestros país, "Panamá es una maravilla, una joya, un sitio delicioso, pero... sin los panameños", que con nuestras "culturas" y "subculturas" como que lo arruinamos todo. No lo suscribo, pero lo he oído. Pero, al comprobar la respuesta generosa y espontánea, altruista, donde ninguna religión puede reclamar muchos créditos, ya que indiscriminadamente participaron en el llamado, creyentes y no creyentes, no podemos repetir el dicho generalizado que cité. Por supuesto que no se trata de un autobombo, sino que en vez de seguir con la habitual crítica de todo lo que se hace bueno o malo, dizque en autoanálisis patriótico, cuando la oportunidad emerge, hay que sumarse a las voces de aliento a las personas que así se manifestaron.

Si hubo dinero para carnavales, reinados, vestidos de gala costosos de las fiestas patrias, para bailando por un sueño, y para promover ídolos latinoamericanos, lo lógico, lo imperdonable era que también existiera para los hermanos visitados por la desgracia y no seguir impávidos e imperturbables en nuestro egoísmo. Hoy por ti mañana por mí.

101 años de Panamá América

 
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