Georgetown en la Ciudad del Saber
Meses atrás, un grupo de profesionales panameños tuvo la oportunidad de asistir al programa "Reformas al Estado y políticas públicas en la era de la globalización", organizado por el Instituto Internacional de Gobierno, Gerencia y Política de la prestigiosa Universidad de Georgetown, en las instalaciones de la Fundación Ciudad del Saber, en la antigua base militar de Clayton. Los profesores, científicos sociales todos, mostraron dominio de sus áreas de conocimiento; pero en particular, sorprendió la gran experiencia que éstos trajeron, lo que nos puso en contacto con prácticas exitosas y experimentos fallidos en otros países, llevándonos así de la suavidad de la teoría a la cruda aspereza de nuestras realidades.
En ocho intensos módulos de diez horas cada uno, analizamos, entre otros temas, la obligación de contar con un proyecto nacional; la relación entre democracia y desarrollo económico; la democracia como Estado de Derecho; el populismo y el clientelismo político; la separación, balance e independencia de los poderes del Estado; la autonomía del sistema judicial y la capacitación de sus funcionarios; los diferentes modelos de Estado y la obtención de consensos; la legitimidad y la credibilidad como base de la gobernabilidad; la responsabilidad de la Sociedad Civil como medio de representación, participación y supervisión ciudadana; de los "independientes", y la obligación de contar con Estados fuertes y eficientes, capaces de atender y resolver los problemas de la sociedad y alternar con otros. Con ello, avanzamos hacia una posición privilegiada para enfocar el futuro político de Panamá y afrontar los problemas que acarrean la modernidad y la globalización.
Conversamos sobre la necesidad de fortalecer las instituciones y disminuir los personalismos, relacionar los valores ciudadanos, la ética pública y privada, el poder y su control; el papel del Estado como regulador y los conflictos de intereses; la crisis de los partidos políticos y su papel en la democracia; la existencia, la necesidad y el futuro de la burocracia; la descentralización de la administración pública hacia las gestiones locales; la creación de una cultura de servicio y de rendición de cuentas; las funciones de coordinación y conducción del gobierno; la obligación de reducir la pobreza, mejorar la salud y promover la educación bajo criterios de calidad; la corrupción y sus efectos negativos en la sociedad; la corrupción entre lo mítico y lo práctico, entre lo penal y lo cultural; y sobre la necesidad de consensuar qué tipo de país queremos.
En el curso también se trató sobre el balance de las fuerzas del mercado (sociedad), los políticos y los expertos; los impuestos como medio para financiar un estado de bienestar; lo fiscal y la relación entre Estado y sociedad; el diseño de sistemas tributarios sencillos, eficientes, transparentes, sostenibles y fáciles de controlar; la evasión fiscal y sus implicaciones; la distribución de la riqueza y el sostenimiento de la democracia; la igualdad de oportunidades y la equidad como objetivos de la democracia; la seguridad jurídica y marcos regulatorios que fomenten la competitividad y corrijan el impacto de los errores del mercado; los medios de comunicación como fuente de información dentro de una democracia; las religiones, la democracia y el desarrollo y la integración entre países y los modelos de intercambio comercial internacional.
Como resultado de esta primera presencia de Georgetown en Panamá, nos quedó a los asistentes la preocupación por los males que se ciernen sobre la humanidad: la proliferación nuclear, el terrorismo, los Estados fallidos y el futuro de la democracia ante aquellos países que no son capaces de elaborar un Plan Nacional y realizar una estrategia de desarrollo sostenible. Los expertos llamaron nuestra atención sobre el peligro del populismo y la demagogia, que recientemente han aflorado en algunos países latinoamericanos, con líderes que han llegado al poder prometiendo realizar cambios radicales, para luego no cambiar absolutamente nada y llevar a sus pueblos a peores estadios.
Los científicos sociales que nos visitaron coincidieron en que el mundo ha entrado en una etapa de transición que bien pudiera durar de 20 a 25 años, donde lo incierto y el cambio serán las reglas del juego. Así, el proceso de globalización se seguirá ampliando y profundizando, generando ganadores y perdedores, y tratar de pararlo, bien pudiera llevarnos al aislamiento, lo cual sólo empeoraría las cosas. Sin embargo, advirtieron que esta globalización no significa que hay que abrirse para que nos destruyan. La clave está en tener la capacidad y la fortaleza para negociar y encontrar y generar campos intermedios de beneficio mutuo.
En conclusión, los participantes obtuvimos una clara perspectiva de los desafíos que de manera inmediata debemos afrontar para crear un mejor país, y lo mucho que nos resta por hacer ante las oportunidades y las amenazas que nos presentan los tiempos de la globalización. Entre todos debemos hacer cualquier esfuerzo por construir la confianza que sirva de base al Estado panameño, adoptar la planificación como método para diseñar políticas públicas y erradicar la improvisación como práctica funesta de gobierno, y entender que donde no hay competencia, los costos políticos, económicos y sociales para toda la sociedad, son mayores.
Este curso de la Universidad de Georgetown en la Ciudad del Saber nos dejó un gran cúmulo de nuevas perspectivas, de enfoques diferentes y amplios conocimientos; la gratitud a los profesores por la manera tan profesional y desprendida con que impartieron y compartieron sus conocimientos, y el respeto y la camaradería que existió entre todos los asistentes, a pesar de la variedad de profesiones y experiencias de los que participamos.
Ahora nos queda el compromiso individual por llevar a la práctica los conceptos y las ideas aprendidas, generando de manera individual y colectiva, lo que estos académicos promulgaron como el optimismo de la voluntad, y no dejarnos arrastrar por "el pesimismo del intelecto".
En ocho intensos módulos de diez horas cada uno, analizamos, entre otros temas, la obligación de contar con un proyecto nacional; la relación entre democracia y desarrollo económico; la democracia como Estado de Derecho; el populismo y el clientelismo político; la separación, balance e independencia de los poderes del Estado; la autonomía del sistema judicial y la capacitación de sus funcionarios; los diferentes modelos de Estado y la obtención de consensos; la legitimidad y la credibilidad como base de la gobernabilidad; la responsabilidad de la Sociedad Civil como medio de representación, participación y supervisión ciudadana; de los "independientes", y la obligación de contar con Estados fuertes y eficientes, capaces de atender y resolver los problemas de la sociedad y alternar con otros. Con ello, avanzamos hacia una posición privilegiada para enfocar el futuro político de Panamá y afrontar los problemas que acarrean la modernidad y la globalización.
Conversamos sobre la necesidad de fortalecer las instituciones y disminuir los personalismos, relacionar los valores ciudadanos, la ética pública y privada, el poder y su control; el papel del Estado como regulador y los conflictos de intereses; la crisis de los partidos políticos y su papel en la democracia; la existencia, la necesidad y el futuro de la burocracia; la descentralización de la administración pública hacia las gestiones locales; la creación de una cultura de servicio y de rendición de cuentas; las funciones de coordinación y conducción del gobierno; la obligación de reducir la pobreza, mejorar la salud y promover la educación bajo criterios de calidad; la corrupción y sus efectos negativos en la sociedad; la corrupción entre lo mítico y lo práctico, entre lo penal y lo cultural; y sobre la necesidad de consensuar qué tipo de país queremos.
En el curso también se trató sobre el balance de las fuerzas del mercado (sociedad), los políticos y los expertos; los impuestos como medio para financiar un estado de bienestar; lo fiscal y la relación entre Estado y sociedad; el diseño de sistemas tributarios sencillos, eficientes, transparentes, sostenibles y fáciles de controlar; la evasión fiscal y sus implicaciones; la distribución de la riqueza y el sostenimiento de la democracia; la igualdad de oportunidades y la equidad como objetivos de la democracia; la seguridad jurídica y marcos regulatorios que fomenten la competitividad y corrijan el impacto de los errores del mercado; los medios de comunicación como fuente de información dentro de una democracia; las religiones, la democracia y el desarrollo y la integración entre países y los modelos de intercambio comercial internacional.
Como resultado de esta primera presencia de Georgetown en Panamá, nos quedó a los asistentes la preocupación por los males que se ciernen sobre la humanidad: la proliferación nuclear, el terrorismo, los Estados fallidos y el futuro de la democracia ante aquellos países que no son capaces de elaborar un Plan Nacional y realizar una estrategia de desarrollo sostenible. Los expertos llamaron nuestra atención sobre el peligro del populismo y la demagogia, que recientemente han aflorado en algunos países latinoamericanos, con líderes que han llegado al poder prometiendo realizar cambios radicales, para luego no cambiar absolutamente nada y llevar a sus pueblos a peores estadios.
Los científicos sociales que nos visitaron coincidieron en que el mundo ha entrado en una etapa de transición que bien pudiera durar de 20 a 25 años, donde lo incierto y el cambio serán las reglas del juego. Así, el proceso de globalización se seguirá ampliando y profundizando, generando ganadores y perdedores, y tratar de pararlo, bien pudiera llevarnos al aislamiento, lo cual sólo empeoraría las cosas. Sin embargo, advirtieron que esta globalización no significa que hay que abrirse para que nos destruyan. La clave está en tener la capacidad y la fortaleza para negociar y encontrar y generar campos intermedios de beneficio mutuo.
En conclusión, los participantes obtuvimos una clara perspectiva de los desafíos que de manera inmediata debemos afrontar para crear un mejor país, y lo mucho que nos resta por hacer ante las oportunidades y las amenazas que nos presentan los tiempos de la globalización. Entre todos debemos hacer cualquier esfuerzo por construir la confianza que sirva de base al Estado panameño, adoptar la planificación como método para diseñar políticas públicas y erradicar la improvisación como práctica funesta de gobierno, y entender que donde no hay competencia, los costos políticos, económicos y sociales para toda la sociedad, son mayores.
Este curso de la Universidad de Georgetown en la Ciudad del Saber nos dejó un gran cúmulo de nuevas perspectivas, de enfoques diferentes y amplios conocimientos; la gratitud a los profesores por la manera tan profesional y desprendida con que impartieron y compartieron sus conocimientos, y el respeto y la camaradería que existió entre todos los asistentes, a pesar de la variedad de profesiones y experiencias de los que participamos.
Ahora nos queda el compromiso individual por llevar a la práctica los conceptos y las ideas aprendidas, generando de manera individual y colectiva, lo que estos académicos promulgaron como el optimismo de la voluntad, y no dejarnos arrastrar por "el pesimismo del intelecto".