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Gestión de gobierno y su seguimiento


Recientemente, leímos en los medios de comunicación que entre los planes del Presidente estaba la creación de una Secretaría u Oficina para el Seguimiento de la Gestión de Gobierno, que le proporcionaría información sobre los avances de ejecución del programa de trabajo gubernamental y, al mismo tiempo, la percepción que los ciudadanos comunes tienen sobre el mismo.
Al respecto, como administrador público, deseo hacer algunos comentarios. No me voy a referir a los instrumentos de la medición de la percepción, ya que esa no es nuestra especialidad.
La organización. Es interesante el software y la experiencia que se ha compartido con México, Colombia y Chile con modelos similares de seguimiento; sin embargo, no menos importante y necesaria es lo que llamo "la infraestructura administrativa de la Administración Pública", o sea la organización y que constituye la plataforma del programa anterior. Esta infraestructura debe ser reformada, modernizada, o aplicarle una reingeniería o actualizarla o como le queramos llamar. En la medida que se avance en dicho proceso, deben mejorar los niveles de ejecución y la percepción de los resultados. Debe tenerse en cuenta, que estamos hablando de un programa que requiere varios años para su ejecución plena.
Los objetivos. Si bien en principio están bastante claros y específicos, podría agregársele uno más, o sea aquel referente a la solución de las dificultades que se presentan en la ejecución de la obra o proyectos, y que en muchas ocasiones requiere de un apoyo al más alto nivel para su solución. Esta oficina es un medio ideal para coadyuvar en la solución de los mismos.
Las funciones. El seguimiento a la ejecución de obras o proyectos y al mismo tiempo a la percepción podría complementar con información adicional actualizada sobre aspectos de interés nacional y que constituyen el entorno en el cual se ejecutan dichos objetivos.
Los enlaces. Entendemos que entre los planes del nuevo gobierno está racionalizar la Administración Pública, lo que me induce a pensar que entonces lo apropiado sería la utilización de las oficinas de planificación existentes en cada institución, con el fin de que las mismas se constituyan en los puntos focales de la red y provean la información requerida. Lo más importante es trabajar con la estructura existente, fortalecerla y en aquellos casos donde no exista, apoyar su creación. En la medida que se tenga un sistema robusto y capaz, en esa misma proporción se tendrá éxito.
El programa de trabajo. No estoy seguro que la nueva Administración haya recibido un programa de trabajo del gobierno como tal; es decir consolidado. Es importante en nuestra opinión, ya que la existencia del mismo, corregido o no, debe asegurar una coherencia de la gestión de seguimiento y de las propuestas del actual gobierno. Es como la partitura de una melodía que todos los integrantes de la orquesta deben conocer bien. Además, el mismo es básico y fundamental al momento de estructurar un sistema de esta naturaleza. Si bien las prioridades en un inicio se han dado al margen, ello no significa que por el resto de la administración deba continuarse así.
El enfoque sectorial. En relación al esquema de prioridades, tal como se ha informado en los medios de comunicación, que serán cinco por cada institución o ministerio, el mismo podría revisarse para que las prioridades se elevaran a no menos de diez por sector, las cuales deberán estar identificadas por institución. Ello tiene el beneficio de que se integra a todo el gobierno y a su vez compromete a los jefes del sector, o sea a los ministros con los resultados para trabajar dentro de un esquema piramidal de responsabilidad.
La rendición de cuentas. La importancia primordial de un principio gerencial de esta naturaleza es, opino, la obligación de informar de los resultados de la gestión gubernamental que cada alto funcionario integrante del gobierno debe dar al Presidente de la República y éste, a su vez, al país. Uno de los resultados a lograr debe ser fomentar en la Administración Pública la cultura de la rendición de cuentas a todos los niveles.
La realización de una función de esta naturaleza conlleva y requiere de una relación especial con todos los miembros del equipo de gobierno. En ningún momento debe darse la sensación de ser un superministro, de un coordinador o de un supervisor, muy por lo contrario.

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