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Globalización y desempleo en países en desarrollo


Las cuotas de importación y barreras especiales que ha impuesto la Unión Europea a los bananos centroamericanos y panameños ha provocado una reacción violenta en los Estados Unidos contra productos europeos.
Después de someter el caso a la Organización Mundial de Comercio (OMC) y fallar ésta a favor de "Chiquita" y otros, la Unión Europea hizo caso omiso del fallo y continuó su política de favorecer y proteger los guineos de sus excolonias por considerar que éstas no podrían mantener su Salud Económica sin esta protección.
Estados Unidos, entonces, decidió tomar medidas de salvaguarda y aumentó los aranceles de una series de productos Europeos de 5% a 100%.
Aunque esta medida, sin duda "protege" los intereses de Panamá, cuya fruta ha sido drásticamente afectada por las diversas medidas impuestas por la Unión Europea (aranceles, cuotas, licencias de importación) para proteger a los productores de sus antiguas colonias, también protege a los países latinoamericanos así como a los grandes productores; entre los que se encuentra no sólo Chiquita Brands, Dole, United Brands, Noboa y otros.
El resultado para Panamá de esta guerra globalizada entre potencias industriales y/o Empresas Internacionales, es que somos como conejillos de indias en un proceso fuera de nuestro control ante esta ola arrazadora que muchos abrazan ciegamente sin evaluar sus consecuencia. ¿Qué puede hacer Panamá? Podemos siquiera ponernos de acuerdo aquí, entre panameños, sobre qué es lo que más nos conviene? ¡Pareciera que no!
Mientras que unos luchan para que se mantengan una protección razonable a nuestros productores de acuerdo con los términos y condiciones negociadas con la OMC, otros luchan para que éstos se dejen expuestos a la competencia internacional, sea esto justo o injusto, sea subsidiada, protegida, trátese de dumping o de controles fitosanitarios unilaterales y sorpresivos.
La empresa que produce y mercadea la mayor parte de la fruta panameña bajo la marca "Chiquita", ha venido perdiendo mercado, ingresos, ganancias y valor. Se aducen distintas causas para explicar el problema, tales como el mal tiempo; "El fenómeno del Niño" y una huelga en Honduras, pero se desataca como la principal causa, las barreras impuestas por la Unión Europea. El resultado económico de todo esto es que la compañía panameña que emplea a siete mil personas entre chiricanos y bocatoreños tuvo utilidades en 1998 equivalentes a 61/2 centésimos por cada $1,000 de inversión y sus acciones, que en 1991 se cotizaban a $50.00, a fines del "98 se vendían en $5.00.
¿ Representa este panorama un peligro para los panameños que trabajan en esta actividad?
Evidentemente que las provincias de Chiriquí y Bocas del Toro están siendo afectadas por esta situación y los trabajadores, que justificadamente desconocen o dudan de los informes económicos que reciben, se sienten desilusionados, desprotegidos y sumamente alarmados por lo que les está sucediendo y no saben a quién culpar.
Lo más grave del asunto es que como país pequeño nos falta poder económico para defendernos entre los embates de una política económica que está causando desastres a muchos hogares y muchos daños sociales y todos se dan en los países en desarrollo y en perjuicio máximo para los trabajadores.
¿Se irá Chiquita de Panamá debido a esta situación?. Espero que se encuentre una solución antes de que sea tarde, pero mientras tanto los trabajadores y las provincias sufren por causa de una idea que amerita ser reevaluada, que se llama "Globalización":
Pareciera que América se dirige irrevocablemente hacia ALCA, pero antes de llegar al final de la ruta habrá ganadores y perdedores. Es evidente que para que Panamá gane, los panameños tenemos que dialogar mucho, sobre todo ahora que asumiremos la responsabilidad de ser la sede de ALCA.

101 años de Panamá América

 
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