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Gloria al ser


La preparación de las nuevas generaciones ha sido siempre tarea de primera línea, por la vida misma del país, y junto a la responsabilidad del Estado, el cumplimiento con un sistema educativo eficaz ha implicado una responsabilidad primordial para el educador. A lo largo de los 106 años que tiene la Nación, los logros del sistema han significado darle a la sociedad una mayoritaria cantidad de buenos panameños, preparados en las más diversas ramas profesionales, cuyo punto de partida ha estado en las aulas, desde ese nivel primario que va incorporando niños a tareas y deberes, hasta las culminaciones de jornadas universitarias. Por eso cada fecha en que se celebra el día de ese “ser abnegado” es responsable reconocer sus méritos, no obstante las dificultades y deficiencias que experimenta la educación panameña. Tal reconocimiento no implica, sin embargo, dejar de subrayar las diferencias entre buenos y malos educadores, por cuanto que las críticas que hoy levanta el sistema educativo panameño pasan precisamente por establecer esas diferencias. Un buen educador, tanto como uno malo, determina en gran medida el futuro, no sólo de un estudiante, sino de una generación, en consecuencia de etapas concretas de desarrollo, progreso o retroceso en el país. Así como las buenas cosas y malas cosas que expone un niño reflejan los aportes de sus padres, el comportamiento presente y futuro de los estudiantes tiene cuotas importantes de sus maestros. Los buenos estudiantes hablan de su abnegación. ¡Feliz Día! Señores Educadores.

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América