Gobernalidad en jaque
Con mucha preocupación, la región mira hace algunos años la ola de violencia que sacude a México, un hecho que, per se, ha puesto en jaque su gobernabilidad. Se sabía que los carteles de la droga habían ido construyendo una economía paralela que, en el menor de los casos, se servía del país para acceder al mercado mayor, Estados Unidos. Incluso, en varias ocasiones las autoridades mexicanas y estadounidenses descubrieron túneles que los narcotraficantes construyeron debajo del Río Grande para trasegar estupefacientes.
Pero la situación parece mucho mas grave, y la región no la hubiera percibido en todo su drama si esta semana no se hubieran conocido las declaraciones del Jefe de Inteligencia, Guillermo Valdés, quien advirtió que "el fin de los narcos es apoderarse del Estado". En lo que constituye una de las admisiones oficiales más abiertas sobre el alcance del problema, dijo que la influencia de los carteles comprende a "las fuerzas policiales, el poder judicial e instituciones del gobierno, que podrían incluir al Congreso", en un artículo que publica el Financial Times. Añadió que "No descartamos la posibilidad de que haya dinero del narcotráfico involucrado en las campañas de algunos legisladores". Cotizada como la mercancía que más utilidades deja, la flexibilidad inicial de los Estados ha hecho del narcotráfico una amenaza letal, que no se avecina, sino que está, y que como en el caso de México pone en jaque a toda la región. ¿Hasta dónde los mecanismos habituales pueden detener esto?