Gobernar para una patria nueva
Sin querer ser triunfalista y exhortando a los que aspiramos a un cambio en el timón del país a cuidar el voto el 2 de Mayo, Martín Torrijos, de 40 años, con dos carreras universitarias, ha conseguido ilusionar a una mayoría social democrática y progresista, conformada por empresarios y trabajadores que confían en mejorar su condición a partir de políticas orientadas a la expansión económica y el equilibrio social. Sin esforzarme en expresar una antinomia, estamos ante la posibilidad de iniciar un período caracterizado por el crecimiento económico y el desarrollo social, un capitalismo humanizado y social.
Apoyándose en ello, Martín Torrijos apuesta fuerte por una renovación educativa que brinde un rápido acceso a las nuevas tecnologías, en especial las informáticas, pues hoy las inversiones son atraídas por países que mejoran su productividad sobre la base del nivel de educación, formación tecnológica e información de que disponen sus ciudadanos. Mano de obra barata, inexperta y tecnológicamente atrasada no atrae inversiones cuando la competitividad, la revolución del conocimiento y la información forman la base del progreso. Por ello, despolitizar la educación e insertarla en la demanda del mercado global es, ante todo, un eje estratégico para una Patria Nueva.
Pero eso no basta. Hay que mejorar rápido la calidad de la democracia en que vivimos, trasformándola en algo más que un ritual electoral que se cumple con transparencia cada cinco años. La transparencia, el diálogo, la consulta, la búsqueda del consenso, el rendimiento de cuentas, la exigencia de responsabilidades políticas y legales, son pilares de una democracia sana y fuerte que abjura del talante autoritario que está envenenando y degradando el desarrollo político del país. La reforma modernizante del Estado es una propuesta de Martín.
Preocupado por una realidad social en que la mayoría de los ciudadanos enfrenta serios problemas para alcanzar la quincena, y muchos la semana, para no mencionar a los marginados que son miles, la oferta electoral de Martín Torrijos prioriza la solidaridad que emerge de la sensibilidad social. La igualdad en el ejercicio de los derechos fundamentales y la democratización de las posibilidades de aprovechamiento de oportunidades, constituyen pilares básicos de un programa que apunta a una nueva concepción de lo que llamamos Estado de Bienestar. Igualdad de oportunidades en la educación, sanidad y seguridad social, sólo puede garantizarla un Estado cuya orientación filosófica sea el compromiso y la responsabilidad colectiva.
La alianza Patria Nueva, liderada por Martín, busca construir una nueva hegemonía que tenga como fundamento la incorporación del conjunto de la Nación a la implementación de políticas económicas que generen crecimiento con desarrollo social, puesto que la inequidad constituye un obstáculo paralizante del esfuerzo de desarrollo económico democrático. El mejoramiento cualitativo de la prestación de los servicios públicos y la modernización y ampliación de la infraestructura productiva, se transforman así en apoyaturas indispensables de un proyecto que apunta hacia el abandono del atraso y la dependencia.
Martín está comprometido con una estabilidad presupuestaria ajena al dogma, pero fruto de la sensatez y la responsabilidad, que infiero que cambiará las prioridades de inversión, apostando por la educación pública, la solidaridad social, la salud y la seguridad ciudadana, guardando la necesaria disciplina fiscal que le permita al Estado el financiamiento adecuado del proceso de transformación y modernización que el programa Patria Nueva ofrece al país. El combate a la pobreza, al desempleo, y a la inseguridad, sólo puede avanzar con éxito bajo un liderazgo que tiene como norte la humildad, la tolerancia, y la firmeza que surge del amplio consenso social y político que Martín ha construido. Y lo mejor de él es que sabe que la tolerancia es tan ineludible en la política como en la religión, y que lo único intransigente es el orgullo. El gobierno mejor recordado es el que da una larga lección de humildad.
(jacha@sinfo.net)
Apoyándose en ello, Martín Torrijos apuesta fuerte por una renovación educativa que brinde un rápido acceso a las nuevas tecnologías, en especial las informáticas, pues hoy las inversiones son atraídas por países que mejoran su productividad sobre la base del nivel de educación, formación tecnológica e información de que disponen sus ciudadanos. Mano de obra barata, inexperta y tecnológicamente atrasada no atrae inversiones cuando la competitividad, la revolución del conocimiento y la información forman la base del progreso. Por ello, despolitizar la educación e insertarla en la demanda del mercado global es, ante todo, un eje estratégico para una Patria Nueva.
Pero eso no basta. Hay que mejorar rápido la calidad de la democracia en que vivimos, trasformándola en algo más que un ritual electoral que se cumple con transparencia cada cinco años. La transparencia, el diálogo, la consulta, la búsqueda del consenso, el rendimiento de cuentas, la exigencia de responsabilidades políticas y legales, son pilares de una democracia sana y fuerte que abjura del talante autoritario que está envenenando y degradando el desarrollo político del país. La reforma modernizante del Estado es una propuesta de Martín.
Preocupado por una realidad social en que la mayoría de los ciudadanos enfrenta serios problemas para alcanzar la quincena, y muchos la semana, para no mencionar a los marginados que son miles, la oferta electoral de Martín Torrijos prioriza la solidaridad que emerge de la sensibilidad social. La igualdad en el ejercicio de los derechos fundamentales y la democratización de las posibilidades de aprovechamiento de oportunidades, constituyen pilares básicos de un programa que apunta a una nueva concepción de lo que llamamos Estado de Bienestar. Igualdad de oportunidades en la educación, sanidad y seguridad social, sólo puede garantizarla un Estado cuya orientación filosófica sea el compromiso y la responsabilidad colectiva.
La alianza Patria Nueva, liderada por Martín, busca construir una nueva hegemonía que tenga como fundamento la incorporación del conjunto de la Nación a la implementación de políticas económicas que generen crecimiento con desarrollo social, puesto que la inequidad constituye un obstáculo paralizante del esfuerzo de desarrollo económico democrático. El mejoramiento cualitativo de la prestación de los servicios públicos y la modernización y ampliación de la infraestructura productiva, se transforman así en apoyaturas indispensables de un proyecto que apunta hacia el abandono del atraso y la dependencia.
Martín está comprometido con una estabilidad presupuestaria ajena al dogma, pero fruto de la sensatez y la responsabilidad, que infiero que cambiará las prioridades de inversión, apostando por la educación pública, la solidaridad social, la salud y la seguridad ciudadana, guardando la necesaria disciplina fiscal que le permita al Estado el financiamiento adecuado del proceso de transformación y modernización que el programa Patria Nueva ofrece al país. El combate a la pobreza, al desempleo, y a la inseguridad, sólo puede avanzar con éxito bajo un liderazgo que tiene como norte la humildad, la tolerancia, y la firmeza que surge del amplio consenso social y político que Martín ha construido. Y lo mejor de él es que sabe que la tolerancia es tan ineludible en la política como en la religión, y que lo único intransigente es el orgullo. El gobierno mejor recordado es el que da una larga lección de humildad.
(jacha@sinfo.net)