Gobierno inactivo
Panamá, con su crecimiento colosal y prometedor, se ha convertido en el país modelo de América Latina. Somos blanco de miradas y preguntas, y de mucho dinero que busca un refugio seguro.
Sin embargo, como si fuera un balazo en el pie del corredor, la inacción gubernamental en muchos renglones de la vida nacional amenaza este promisorio devenir. Por supuesto, el sector que más crece es el primero que siente la desaceleración: la industria de los bloques y los rascacielos.
Aquellos vaticinios agoreros que nos hablan de una disminución de la inversión en proyectos de viviendas y condominios durante los próximos años, no tienen nada que ver con las verdaderas fuerzas del mercado, la oferta y la demanda, sino con la indiferencia y distracción de un gobierno de luces cortas.
Los inversionistas se quejan por la falta de infraestructura (calles, agua, energía, transporte público), y no les falta razón. Nadie querrá vivir en un lugar donde sea un infierno salir a tomarse un café.
Mientras, el Gobierno se dedica a aplaudirse a sí mismo por un crecimiento del que no es autor exclusivo, en lugar de ejecutar las obras necesarias para que la criatura no se pasme a medio camino.