Gobierno sin equilibrio
Ni la planificación ni la coherencia son cualidades de la rectoría que ejerce el actual Ministerio de Gobierno y Justicia, encargado de temas tan delicados que van desde el transporte y los medios de comunicación, hasta las cárceles, la seguridad, y la coordinación con las provincias. Hasta ahora su gestión ha mostrado ser reactiva y en la búsqueda permanente de titulares de periódicos como si eso fuera indicativo de una gestión eficaz. No es de extrañar por eso que al haber aumentado las penas – ¡hasta 50 años! - para ciertos delitos, se haya creado un desbalance general en el Código Penal en relación con las penas no reformadas. La Alianza Ciudadana Pro Justicia ha hecho el señalamiento certero. Ahora, con la nueva ley, “es más grave robarse un tanque de gas en una residencia que el robo descarado a los recursos del Estado. Si la empleada doméstica roba en la residencia que trabaja se contempla una pena de 5 a 10 años, pero al funcionario público que se enriquece ilícitamente con los recursos del Estado la pena es de 3 a 6 años”. Increíble, ¿cierto? Pero hay más: el que roba un collar o una cartera con violencia o intimidación podría recibir una pena entre 7 y 12 años, mientras el que viole a una mujer o a un hombre podría ser condenado a prisión entre 5 y 10 años. Lo malo de todo esto es que los actuales gobernantes yerran así convencidos de que el desatino los hace populares.