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Gobierno: temporalidad de cargos


El gobierno del Presidente Ricardo Martinelli continúa enfrentando los problemas originados por la falta de estabilidad política y profesional que se registra en algunos altos cargos de su administración. La renuncia de la alcaldesa suplente Roxana Méndez a la posición de asesora del Alcalde y el cese del ex director de Pandeportes, Omar Moreno, ambos en tan sólo una semana, son los ejemplos más recientes de las dificultades que manifiesta el gobierno para asentar su administración.

La importancia de estas deserciones radica en el hecho que en los altos cargos reposa la responsabilidad de los controles y resultados de los objetivos programáticos gubernamentales y esconden realidades del gobierno aún no resueltas. La actual "precariedad" de estos altos cargos del gobierno denota -en su conjunto- varios asuntos de fondo y de difícil solución: una alianza interpartidaria que se muestra frágil y quebradiza, verticalidad en las decisiones que se convierte, tal vez sin advertirlo, en promotora del inmovilismo burocrático, inexperiencia política en asuntos públicos e incoherencia estratégica en los fines que se presume persigue el gobierno. De ahí que pese a que es natural y lógico que toda administración tenga contradicciones coyunturales producto de una sociedad libre y democrática, esto no significa que la opinión pública tenga que ignorar o minimizar las señales inequívocas de inestabilidad interna que se están dando, como producto de roturas en las esferas de poder del gobierno de Ricardo Martinelli. Hacerlo así conllevaría a juzgar que lo que lo que ocurre es algo secundario o pasajero, y no necesariamente lo es.

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