Gobierno venezolano en tres y dos
Caracas (AIPE)- En el área del Caribe, especialmente en Cuba, Santo Domingo y Venezuela, el béisbol no es meramente un deporte sino una pasión que forma parte de la cultura nacional. Hombres y mujeres usan frases del béisbol para describir situaciones personales y políticas. Tres bolas y dos strikes es la cuenta del diablo, o sea, una situación extremadamente difícil.
En Venezuela el gobierno de Hugo Chávez está en tres y dos. Es decir, está a punto de ser ponchado.
Una mayoría constitucionalista en las Fuerzas Armadas rechaza las pretensiones totalitarias del presidente Chávez, mientras que una minoría comunista lo sigue respaldando.
Chávez cuenta cada día con menos apoyo en la población, la situación económica se agrava y la actitud de Washington se endurece al comprender que las simpatías de Chávez están del lado del mundo terrorista. Si quedaba alguna duda, la vicepresidenta de Venezuela, Adina Bastidas, las despejó al declarar la semana pasada que el terrorismo es el resultado del dominio en el mundo de los anglosajones, blancos y protestantes.
La situación en Venezuela se ha vuelto explosiva. Estados Unidos ya sabe quien es Chávez. El Departamento de Estado manifestó la gravedad de acusar a Estados Unidos y a la democracia mundial de terroristas, pues el imprudente comandante dijo por televisión que el terrorismo no se puede combatir con más terrorismo, al referirse a la acción armada contra Afganistán.
Pocas horas después que Washington anunció que no eran satisfactorias las respuestas de Chávez y que Estados Unidos las consideraba insultantes, los venezolanos se sorprendieron, pues acostumbrados a ver un Chávez desafiante y prepotente descubrieron por primera vez a un hombre temeroso, quien no era ni la sombra del caudillo que insulta y arremete constantemente a los medios de comunicación y a los empresarios que han cometido el error de tener éxito en sus negocios. Mientras los venezolanos comentaban que las fuerzas armadas habían obligado al presidente a rectificar, el mismo Chávez aseguraba a los periodistas que "no hay peligro de golpe de estado".
Para agravar la situación, una compañía privada norteamericana encargada de asesorar a poderosas empresas en América Latina declaró que el gobierno de Bush no descarta que Chávez tenga que salir violentamente del poder.
Los observadores venezolanos piensan que la salida venezolana no es un golpe militar, situación que un creciente número de venezolanos desea ante la pretensión del gobierno de cubanizar al país. Pero un golpe militar sería fatal en Venezuela. Un salto en la obscuridad. ¿Quién es el hombre que va a reemplazar a Chávez? ¿No sería peor el remedio que la enfermedad? Mejor que poner nuestras esperanzas en un militar desconocido, tratemos más bien de impulsar un movimiento civil nacional que utilizando los recursos legales obligue a Chávez a renunciar.
El comandante Francisco Arias Cárdenas, el verdadero padre intelectual de la mal llamada Revolución Bolivariana, ha pedido al país que se celebre un referéndum para que el pueblo decida si quiere o no a Chávez en el poder.
Los venezolanos estamos frente a una encrucijada: tomamos el camino de la confrontación violenta entre chavistas y antichavistas, civiles y uniformados en una lucha armada por el poder, o procedemos a buscar un consenso nacional para sacar a Chávez del poder por vías constitucionales.
Si nos equivocamos y se decide tomar la vía de la confrontación armada, la patria de Bolívar vivirá una nueva dolorosa experiencia, una guerra civil y unos doscientos mil muertos. El creciente desprestigio de Chávez, la aplastante incapacidad de su equipo de gobierno y la caída de los precios del petróleo parecen indicar que el fin de la pesadilla venezolana no está muy lejos. (c)
* Analista político venezolano. (R) www.aipenet.com
En Venezuela el gobierno de Hugo Chávez está en tres y dos. Es decir, está a punto de ser ponchado.
Una mayoría constitucionalista en las Fuerzas Armadas rechaza las pretensiones totalitarias del presidente Chávez, mientras que una minoría comunista lo sigue respaldando.
Chávez cuenta cada día con menos apoyo en la población, la situación económica se agrava y la actitud de Washington se endurece al comprender que las simpatías de Chávez están del lado del mundo terrorista. Si quedaba alguna duda, la vicepresidenta de Venezuela, Adina Bastidas, las despejó al declarar la semana pasada que el terrorismo es el resultado del dominio en el mundo de los anglosajones, blancos y protestantes.
La situación en Venezuela se ha vuelto explosiva. Estados Unidos ya sabe quien es Chávez. El Departamento de Estado manifestó la gravedad de acusar a Estados Unidos y a la democracia mundial de terroristas, pues el imprudente comandante dijo por televisión que el terrorismo no se puede combatir con más terrorismo, al referirse a la acción armada contra Afganistán.
Pocas horas después que Washington anunció que no eran satisfactorias las respuestas de Chávez y que Estados Unidos las consideraba insultantes, los venezolanos se sorprendieron, pues acostumbrados a ver un Chávez desafiante y prepotente descubrieron por primera vez a un hombre temeroso, quien no era ni la sombra del caudillo que insulta y arremete constantemente a los medios de comunicación y a los empresarios que han cometido el error de tener éxito en sus negocios. Mientras los venezolanos comentaban que las fuerzas armadas habían obligado al presidente a rectificar, el mismo Chávez aseguraba a los periodistas que "no hay peligro de golpe de estado".
Para agravar la situación, una compañía privada norteamericana encargada de asesorar a poderosas empresas en América Latina declaró que el gobierno de Bush no descarta que Chávez tenga que salir violentamente del poder.
Los observadores venezolanos piensan que la salida venezolana no es un golpe militar, situación que un creciente número de venezolanos desea ante la pretensión del gobierno de cubanizar al país. Pero un golpe militar sería fatal en Venezuela. Un salto en la obscuridad. ¿Quién es el hombre que va a reemplazar a Chávez? ¿No sería peor el remedio que la enfermedad? Mejor que poner nuestras esperanzas en un militar desconocido, tratemos más bien de impulsar un movimiento civil nacional que utilizando los recursos legales obligue a Chávez a renunciar.
El comandante Francisco Arias Cárdenas, el verdadero padre intelectual de la mal llamada Revolución Bolivariana, ha pedido al país que se celebre un referéndum para que el pueblo decida si quiere o no a Chávez en el poder.
Los venezolanos estamos frente a una encrucijada: tomamos el camino de la confrontación violenta entre chavistas y antichavistas, civiles y uniformados en una lucha armada por el poder, o procedemos a buscar un consenso nacional para sacar a Chávez del poder por vías constitucionales.
Si nos equivocamos y se decide tomar la vía de la confrontación armada, la patria de Bolívar vivirá una nueva dolorosa experiencia, una guerra civil y unos doscientos mil muertos. El creciente desprestigio de Chávez, la aplastante incapacidad de su equipo de gobierno y la caída de los precios del petróleo parecen indicar que el fin de la pesadilla venezolana no está muy lejos. (c)
* Analista político venezolano. (R) www.aipenet.com