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Gobiernos estimulan la huelga


Las huelgas y paros se dan por una inconformidad en la forma de trabajo o, lo que es más común, en los salarios que reciben quienes protestan.

Sin entrar a considerar los méritos que tienen quienes aspiran a mejorar sus condiciones económicas, basta mirar un poco hacia atrás para darse cuenta de que en todos los casos, que yo recuerde, al final de cuentas se les paga a los quejosos sus salarios caídos independientemente del arreglo acordado. Obtienen, por lo regular, gran parte de lo que buscaban sin arriesgar nada, y esto hay que decirlo con toda claridad.

En esta huelga, los médicos que trabajan en el Estado aspiran a ganar mejores salarios para ellos, lo cual parece justo. Son muchos, sin embargo, los perjuicios que le vienen causando al enfermo pobre con la no prestación de sus servicios, pues son ellos, los pobres, los que resultan más sacrificados.

El Estado siempre ha pagado, en una forma u otra, a los huelguistas los salarios caídos. Es decir, el gobierno con su apresurado ?arreglo? ha venido estimulando las huelgas. El caso más reciente lo tenemos con los educadores. Afectaron por varias semanas a los educandos y, al final, todo siguió igual. Los educadores recibieron sus incrementos y en adición, el gobierno les pagó los salarios caídos. Se comprometieron a pagar el tiempo perdido dando clases los fines de semana. Esto, por supuesto, no sucedió, no cumplieron lo prometido y todo quedó en nada y los perjudicados resultaron una vez más los educandos.

Ahora está el problema de los médicos. Cuando estas líneas vean la luz pública, ojalá se haya arreglado la huelga.

A los médicos pareciera que se les justifica un ajuste salarial, aunque sea prorrateado en el tiempo. El perjuicio causado por ellos con su huelga merece una compensación de su parte. Lo más probable es que, como ha sido la política de todos los gobiernos, se les pagarán los salarios caídos y allí terminó todo.

101 años de Panamá América

 
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