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Gobiernos invisibles


Hace unos dos meses pasó por David el economista argentino Martín Krause. Lo entrevisté en Radio Chiriquí. El vino a disertar sobre el desarrollo de la democracia a través del fortalecimiento de sus instituciones. Él me preguntó si sabía quiénes eran los presidentes de Finlandia, Escocia y Suiza. Yo le contesté negativamente; y le agregué que viví casi un año en Ginebra-Suiza sin saber quién era el presidente.

Krause explicó entonces que los gobiernos menos personalistas, “ invisibles”, eran los mejores para el desarrollo del proceso democrático. Y me preguntó: ¿ Quién es el presidente de Venezuela? Y todos nos reímos.

En un país bien organizado políticamente, como Finlandia, el pueblo es educado y sabe elegir a dirigentes honestos y competentes. Estos elegirán los mejores asesores. Y al contrario, un pueblo ignorante desperdicia sus recursos y se empobrece. La vanidad y el personalismo de sus dirigentes desemboca casi siempre en vanas y ostentosas demostraciones de poder.

El tema me llamó la atención, seguí investigando en Internet. “Finlandia posee una economía altamente industrializada, con producción “ per cápita” mayor que la del Reino Unido, Francia, Alemania e Italia”. Al parecer, en los países mejor organizados políticamente, la demagogia es casi desconocida. Y enfatizaban: “Si un país busca inspiración para enfrentar dos de sus principales problemas (educación y corrupción) difícilmente se podría dejar de visitar un lugar más apropiado que Finlandia”. ¡Y me enteré de cómo se llama su presidenta, pero ya lo olvidé!

Es verdad que nuestra política, tan personalista, no produce los gobernantes “invisibles” de los que habló Martín Krause. Y eso es lamentable.

En días pasados me desayuné con la noticia de que el gobierno gastó 364 mil balboas en los últimos cuatro meses para sufragar los costos de asesoría técnica, mantenimiento, seguro y entrenamiento de los pilotos del avión Legacy 600 que transporta al Presidente de la República. En una aritmética elemental: más de un millón anuales, que se podrían reducir bastante si el Presidente hiciera lo que hacían los austeros presidentes Roberto F. Chiari y Guillermo Endara. El sencillo presidente Chiari llegaba a veces con miembros de su gabinete a David como cualquier hijo de vecino en un avión comercial Y lo mismo hacía Endara, sin que por eso se rebajara un ápice su alta investidura presidencial.

Contaba el historiador Jorge Conte-Porras que, cuando el presidente Harmodio Arias fue a Estados Unidos a negociar un nuevo tratado del Canal con el presidente Roosevelt, fue en un avión comercial y pagó sus gastos de viaje y hospedaje con dinero de su propio bolsillo.

Se dirá que eran otros tiempos, sí eran otros tiempos y otros hombres también….

101 años de Panamá América

 
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