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Golpe de estado y democracia


Me había prometido dejar de lado declaraciones políticas por un tiempo mientras llevaba a efecto un más largo debate político con mis co-partidarios, sin embargo no puedo excluirme del vital sentimiento nacional que comienza a apoderarse del panameño, visto el deterioro socio económico y político que vive el país. Es una apreciación general que viven todos los panameños conscientes.
La falta de capacidad o de acierto en el manejo de la cosa pública y de las fuerzas vivas, es un hecho notorio. A esto se debe, sin lugar a dudas, el que a casi un año de administración del nuevo gobierno, sin programas y sin estrategias nacionales, nos veamos abocados a una situación de desasosiego nacional, porque no aparecen en el horizonte políticas sólidas y transparentes de desarrollo para el país.
Este hundimiento que de paulatino pasa a ser cada día más acelerado hacia un ahincamiento de la crisis, ha levantado voces en todos los círculos presagiando los peores porvenires. Ya hay personas que en corrillos importantes llegan a hablar hasta de golpes de Estado. A esto se ha sumado la voz de un ex -Presidente de la República, quien dirigiera una de las administraciones más revitalizadoras de Panamá, enviando una nota de alerta a su propio partido y a su propio gobierno.
Y es que, aunque lo diga una columna editorial de un diario importante que luchó contra la dictadura y en pro de nuestra democracia, debemos señalar, una y otra vez, que cuando un gobierno y la sociedad política y civil fallan para darle al pueblo respuesta a sus más inmediatas necesidades, entonces, dentro de esta anarquía que se produce, salen fuerzas distintas que se encargan de imponer el orden, la estabilidad de una nación. La fuerza pública es la que se encarga de manejar estas situaciones. Es la concretización de un golpe de Estado.
Rechazo rotundamente cuando se dice que en Panamá la democracia no estará en peligro porque los que intenten sofocarla recibirán el rechazo del pueblo. Si se trata de un pueblo hambreado con carencias de sus más vitales necesidades, estos decires no pasan de ser más que demagogia barata. El pueblo va por lo que necesita para subsistir.
Los gobiernos y todos los políticos de todos los partidos tienen que velar y unirse para que esto no se dé y para probar que la democracia es un sistema eficaz para atender las necesidades de los pueblos.

101 años de Panamá América

 
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