¿Gorilismo o Martinismo?
Las preocupaciones sobre un posible nuevo auge del militarismo tiene un fundamento precario. Daniel Delgado, ex miembro del Estado Mayor que comandaba Manuel Antonio Noriega (que no merece la distinción de que lo llamemos "General"), es hoy ministro de Gobierno y Justicia, un cargo civil al servicio del Presidente de la República. En el momento en que el mandatario lo decida, Delgado está fuera de toda posibilidad de influir sobre el aparato represivo del Estado.
Mientras lo ocupe Delgado no representa ni a ex militares, que dicho sea de paso no lo quieren mucho, ni a ningún grupo de la actual Fuerza Pública. A quien representa, en todo caso, es a Martín Torrijos, y es al Presidente de la República que debemos atribuirle la dirección de los llamados decretos de seguridad.
La falta de transparencia que ahora se denuncia es la misma que se aplicó con la reforma de la seguridad social, o la del régimen fiscal, o los planos de la ampliación del Canal. La ausencia total de convicción en que el diálogo abierto, el debate público, el intercambio de ideas, puede fortalecer y mejorar el proyecto, es una constante de los últimos años que ya ha adquirido la categoría de estilo presidencial. ¿Será que estos nuevos decretos son parte de una más amplia estrategia de construirse un poder personal? No nos extrañaría.