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Götterdämmerung presidenciales


De todos los LP’s que mis padres tocaban después de la cena vía su vitrola, mi favorita era la del teutón Wagner y que lleva el titulo de este escrito (Ocaso de los Dioses). La última vez que rezumbó en mis oídos fue en octubre 2004 mientras en Costa Rica, esperando mi vuelo, veía a la policía Tica bajando del avión a su ex presidente Miguel Ángel Rodríguez (1998-2002). Ya era el tercer ex presidente que la justicia Tica pedía conducir a la cárcel en un mes por supuesto enriquecimiento ilícito; específicamente por ser sobornados por la multinacional celular ALCATEL. Debido a la reincidente mala percepción que tenemos de nuestra clase política por décadas, naturalmente sonreí ya que sin asco ellos se hondeaban a los que acá en Panamá consideramos una casta de intocables de ser encontrados culpables. Hoy me empezó a zumbar nuevamente esta opera cuando vi a un ex ministro ser detenido por nuestros estamentos de justicia y a un ex presidente continuar hundiéndose más cuando amenaza a los implacables medios de comunicación. Súbitamente mi metafórico barítono y su compañero tenor quedaron afónicos, al recordarme que nuestros estamentos de justicia no están preparados para llamar a juicio a cualquiera de los “untouchables” de las últimas décadas, debido a nuestra histórica alta tolerancia a la impunidad en comparación con nuestros impacientes vecinos Ticos.

Sin embargo, hay que ser justo. Los Ticos tienen una vida republicana ininterrumpida más extensa que la nuestra. En 1948, después de triunfar sus civiles –por medio de las armas- sobre los militares, se abolió el ejército y su presupuesto fue traspasado al Ministerio de Educación. También, no le temen a la alta tecnología (las divisas vía exportaciones de microchips INTEL son mayores que las del agro y el café conjuntos) ni tampoco en utilizarla profundamente en su administración de justicia o para combatir campalmente contra el crimen. Nosotros, mientras tanto (antes y después de 1968), hemos crecido dentro de nuestras respectivas generaciones con un gorila de 800 lbs en el salón llamado “Corrupción” constantemente sacándonos la lengua y nosotros pretendemos no verlo en vez de embestirlo o empalarlo. Peor aun, hasta muchos de nosotros que nos ofrecemos a llevar el traje nuevo del emperador a la tintorería para después retirarlo y pagarlo de nuestro propio bolsillo. Muchos de nuestros abogados y de la clase influyente, en vez de profundizar y poner en práctica sus conocimientos en la ley, prefieren conocer personalmente a la mayor cantidad posible de jueces tras las bambalinas. Lamentablemente, de emerger delictivamente algún pez gordo del CEMIS, de las privatizaciones de los años 90, y todo aquel rosario de escándalos que los medios le han desgarrado su barnizado velo, dudo que alguno de sus protagonistas vaya a juicio o quede preso; tal vez algún petiso alabardero o dos como siempre se ha estilado aquí.

Por experiencia propia concluyo que debe existir más que de un juzgado en Ancón (que el que conozco) que cuente con los mecanismos internos para que pruebas contundentes sean fácilmente eclipsadas con simples zancadillas, si es lo que el más influyente de las partes así lo prefiere. Concuerdo con muchos sobre la loable labor del Magistrado Mitchell de adecentar el Órgano Judicial reinventándolo; sin embargo, toma más que un puñado de nobles funcionarios para salvar a esa Gomorra judicial. En fin, nos faltan algunos lustros para evolucionar jurídicamente, para entonces nosotros poder escuchar con placer esta magistral obra de Wagner y ver varios peces gordos ante un jurado o tras la reja. ¿Acaso existe en nuestro país algún fiscal o juez que no se deje presionar y opte hacer bien su trabajo de prima facie así exigirlo? Por las razones antes mencionadas (el sastre nuevo del emperador y el gorila de 800 lbs) Gunter y yo lo dudamos.

* Panameño viviendo en el extranjero.

desmondfinian@gmail.com

101 años de Panamá América

 
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