default

Gracias


El día en que este artículo vea la luz, es ideal para dar gracias y no escribirles de problemas o situaciones que, aunque nos preocupen, poco o nada podemos hacer más que analizarlos con responsabilidad.

Desde finales de enero y hasta casi marzo me pasaron muchas cosas. Dos operaciones de columna vertebral y, para rematar, una embolia pulmonar que me hizo saludar la muerte bastante cerca. Durante todo ese tiempo tuve no sólo la visita, sino llamadas, de muchos amigos, socios, familiares, copartidarios, amigos adversarios, periodistas; en fin, una variopinta gama de mensajes y detalles que me hacen pensar que de algo ha servido mi tránsito por la vida. Salir de esto, aunque medio inmóvil todavía, pero en franca recuperación, me ha permitido volver a ver la vida, y lo que me queda por vivir -como canta la gran Omara Portuondo- desde una perspectiva distinta, algunas veces hasta cercano a lo irresponsable.

He pensado muchas veces, ¿y si me hubiera ido? Todo lo que dejé pendiente así hubiera quedado, pendiente, u otro se hubiera encargado de su solución, si era solucionable. Hubiera sido indiferente mi opinión o mis esfuerzos de soluciones anteriores. Atrás hubieran quedado desvelos, sacrificios, presiones altas; en fin, todo se arroparía bajo el calificativo de "inconcluso".

La familia, toda, definitivamente nunca está preparada para estas partidas. Me resultaba injusto hacerlos pasar por esto, como injusto hubiera sido con quien uno llega a querer para siempre, a sabiendas de que todo tiene su final, como cantaba Lavoe. En ellos pensé mucho, aunque en lo profundo de mí no tenía miedo y jamás quise que ese escenario variara mi lucha interna por sobrevivir y recuperarme, como en efecto lo estoy haciendo. A todos ellos gracias por estar a mi lado ayer, hoy y siempre…. con el profundo significado que he aprendido a darle a este último término.

Se estila, impersonalmente a mi juicio, publicar algo diciendo gracias a quienes te ayudaron desde el lado médico. A ellos también va dedicado este artículo, porque los siento ya parte invaluable de esta nueva oportunidad de vida. Al Dr. Francisco Sánchez Cárdenas y al Dr. Marco López, jefes de todo el equipo médico mayormente involucrado, a los cardiólogos Solís y Frago, los hematólogos Espino y Díaz, el anestesiólogo Dr. Núñez, a todo el personal de enfermeras, auxiliares y administrativos del Hospital Punta Pacífica, quienes prácticamente me adoptaron por casi un mes y que me hicieron más fácil lo difícil. En fin, a todos los que tuvieron que ver con mi recuperación, parodiando al gran Martí, muchas veces, ¡muchas gracias!

Reconozco no ser un gran practicante religioso, pero creo. A Dios, que lo permite todo, gracias otra vez, porque han sido varias las veces que llego al borde, aunque ésta creo yo, fue la más cercana. Debe ser que me faltan cosas por hacer y vivir, me dijeron muchos. Estoy seguro de ello, y ahora, intensamente.

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América