Gracias a Mercedes
La juglar del siglo XX cerró sus ojos para siempre la mañana del domingo cuatro de octubre; la Pachamama del folklore argentino y latinoamericano, que lo paseó por todo el mundo en interpretaciones que la unieron a íconos como Luciano Pavarotti y a la mundialmente popular Shakira. Mercedes Sosa, “La negra” como la conocieron sus coterráneos y los muchos amigos que dejó en el planeta, fue una voz puntual, para el alma y el humanismo. Lo fue cuando, interpretando a la chilena Violeta Parra popularizó ese “Gracias a la Vida que me ha dado tanto…” que se convirtió en un himno generalizado por resumir casi que con tono cristiano ese don que nos ha dado Dios: la vida, con sus altas y sus bajas. Y lo fue también cuando, como un clamor para que el mundo fijara sus ojos en aquellos países víctimas de dictaduras, advirtió que…” si se calla el cantor, calla la vida”. No en vano en su país se ha decretado duelo nacional y las Madres de la Plaza de Mayo han lamentado el silencio de su voz. Mercedes estuvo en Panamá, ofreció recitales que convocaron masivas asistencias, pero sobre todo encarnó temas con los que muchos panameños se identificaron a partir de la lucha por la justicia, la sensibilidad social y el fin de las dictaduras. Ella, que “tomó la voz del maíz y el arroz” deja ese aliento que requiere la vida para seguir creando.