Gracias Omar, felicidades Mireya
Lo medular del discurso de Doña Mireya Moscoso, Presidenta de la República de Panamá, el pasado 14 de diciembre, fue el fino elogio que hizo de la gestión gubernamental del señor General Omar Torrijos Herrera al frente de las negociaciones que nos han hecho realidad el sueño de muchas generaciones de panameños de recuperar el territorio del área canalera y adquirir para el patrimonio nacional el Canal y otras obras conexas y relativas a éste.
Torrijos obtuvo la materialización de las más acabadas teorías del arte militar cuando logró sin batalla la conquista político-militar más importante llevada a cabo por un país latinoamericano desde la guerra de independencia de nuestro continente.
Guardando las proporciones, el General Omar Torrijos Herrera aplicó las teorías de Sun-Tzu, general y filósofo guerrero chino de hace 2 mil años, cuando al referirse a nuestra generación como la generación del año 2000, indicó que era ésta la señalada a obtener la victoria: "En consecuencia, un ejército victorioso gana primero y entabla la batalla después; un ejército derrotado lucha primero e intenta obtener la victoria después". (Sun-Tzu. El Arte de la Guerra-versión de Thomas Cleary- Editorial EDAF, Madrid, 1998,pág. 45). Omar Torrijos Herrera preservó siempre el espíritu invencible de los grandes guerreros: ganar primero la batalla y pelear después.
Hoy el país le ha ganado la batalla al colonialismo y su enclave extranjero en nuestro país; ha recuperado su riqueza básica representada en el Canal de Panamá. Ahora deberá pelear contra la pobreza, el crecimiento sin desarrollo, la incapacidad aparente para defender militarmente su territorialidad. Esta tarea le corresponde a Doña Mireya Moscoso Rodríguez, personaje de la más alta magistratura de la nación y con quien todos debemos cooperar para que su gestión de gobierno pueda culminar de forma exitosa tal cual como exitosa ha resultado la transferencia del Canal a nuestro país.
Somos el único país de la Tierra que hoy día hace desalojar a los Estados Unidos de América, mientras el planeta rinde pleitesía y acata la línea que viene de Washington. En estricto orden político-pragmático no debemos ni deberíamos ser la excepción, por tanto, al celebrar nuestra victoria del próximo 31 de diciembre tenemos que ser prudentes tal como ha sido el discurso de Doña Mireya, el pasado 14 de diciembre. Es importante que nuestro pueblo y nuestra Presidenta entiendan hoy, en la encrucijada de este cambio tan radical de la fisonomía del país, lo señalado por el jurista, historiador y literato colombiano Otto Morales Benítez: "Donde la cultura no ha cimentado y decantado, no hay tabla de valores. Lo que las establece son las posiciones vistosas: los puertos, el dinero. Por ello en América la mayor atracción va hacia los nombramientos y por alcanzar uno, se quiebran todas las obligaciones y se es fiel al volumen doctrinario al cual se había recostado la seguridad íntima de la conducta". (Morales Benítez, Otto. Muchedumbres y Banderas. Editorial Plaza y Jones, 2da. Edición, Bogotá, 1980, pág. 71).
Hoy Omar Torrijos no sólo ha entrado a la Zona, también ha entrado a la Historia y le damos gracias por tan inmensa conquista. La señora presidenta no ha tomado posesión no sólo de un Canal material sino de un pedazo, tal vez el más significativo, de la historia nacional en este siglo. Para ella, felicidades por la madurez con la cual está manejando el tema.
Torrijos obtuvo la materialización de las más acabadas teorías del arte militar cuando logró sin batalla la conquista político-militar más importante llevada a cabo por un país latinoamericano desde la guerra de independencia de nuestro continente.
Guardando las proporciones, el General Omar Torrijos Herrera aplicó las teorías de Sun-Tzu, general y filósofo guerrero chino de hace 2 mil años, cuando al referirse a nuestra generación como la generación del año 2000, indicó que era ésta la señalada a obtener la victoria: "En consecuencia, un ejército victorioso gana primero y entabla la batalla después; un ejército derrotado lucha primero e intenta obtener la victoria después". (Sun-Tzu. El Arte de la Guerra-versión de Thomas Cleary- Editorial EDAF, Madrid, 1998,pág. 45). Omar Torrijos Herrera preservó siempre el espíritu invencible de los grandes guerreros: ganar primero la batalla y pelear después.
Hoy el país le ha ganado la batalla al colonialismo y su enclave extranjero en nuestro país; ha recuperado su riqueza básica representada en el Canal de Panamá. Ahora deberá pelear contra la pobreza, el crecimiento sin desarrollo, la incapacidad aparente para defender militarmente su territorialidad. Esta tarea le corresponde a Doña Mireya Moscoso Rodríguez, personaje de la más alta magistratura de la nación y con quien todos debemos cooperar para que su gestión de gobierno pueda culminar de forma exitosa tal cual como exitosa ha resultado la transferencia del Canal a nuestro país.
Somos el único país de la Tierra que hoy día hace desalojar a los Estados Unidos de América, mientras el planeta rinde pleitesía y acata la línea que viene de Washington. En estricto orden político-pragmático no debemos ni deberíamos ser la excepción, por tanto, al celebrar nuestra victoria del próximo 31 de diciembre tenemos que ser prudentes tal como ha sido el discurso de Doña Mireya, el pasado 14 de diciembre. Es importante que nuestro pueblo y nuestra Presidenta entiendan hoy, en la encrucijada de este cambio tan radical de la fisonomía del país, lo señalado por el jurista, historiador y literato colombiano Otto Morales Benítez: "Donde la cultura no ha cimentado y decantado, no hay tabla de valores. Lo que las establece son las posiciones vistosas: los puertos, el dinero. Por ello en América la mayor atracción va hacia los nombramientos y por alcanzar uno, se quiebran todas las obligaciones y se es fiel al volumen doctrinario al cual se había recostado la seguridad íntima de la conducta". (Morales Benítez, Otto. Muchedumbres y Banderas. Editorial Plaza y Jones, 2da. Edición, Bogotá, 1980, pág. 71).
Hoy Omar Torrijos no sólo ha entrado a la Zona, también ha entrado a la Historia y le damos gracias por tan inmensa conquista. La señora presidenta no ha tomado posesión no sólo de un Canal material sino de un pedazo, tal vez el más significativo, de la historia nacional en este siglo. Para ella, felicidades por la madurez con la cual está manejando el tema.