default

Graduar empresarios o empleados, ahí está el dilema


Somos un país de servicios y lógicamente las mayores ofertas locales en educación superior están centradas en el sector de negocios. Nuestras universidades tienen que poner más atención en preparar empresarios que salgan de sus aulas a crear empleos y no en graduar futuros profesionales que salgan a buscar trabajo en un escaso mercado laboral. Estamos creando una masa considerable de profesionales frustrados que terminan ejerciendo cualquier actividad menos para la que fueron preparados. Esta realidad a la larga va a producir una adversidad al deseo de superación y de invertir en estudios universitarios que tiene actualmente nuestra juventud, lo cual iría en contra de los propios intereses de los centros de enseñanza. Si sabemos que no hay suficiente oferta laboral en algunas profesiones tenemos que crear en esos estudiantes la motivación de ser dueños de empresas y enseñar como administrar exitosamente un negocio. Existen hoy en día más oportunidades de tener éxito en una micro empresa que en ocupar una plaza laboral. Si le inculcamos al estudiante, optimismo y coraje para tomar riesgos y le damos las herramientas y el conocimiento para administrar un negocio, con seguridad plantaremos la semilla en él para que se convierta en un futuro empresario.
Debemos de ofrecer cursos obligatorios de liderazgo, no para hacer líderes del FER o de revueltas callejeras, sino de la comunidad. Hay enseñarles como actuar con responsabilidad social empresarial y ética en las actividades profesionales. Ser un líder es ir más del conocimiento técnico, es ver el panorama actual del país como un desafío y no como un problema. Hay que enseñar a observar los pequeños detalles y localizar nichos de oportunidades que pueden lucir pequeñas pero que con dedicación nos llevarán a cosas más grandes.
La mayoría de nuestros estudiantes salen de las aulas con un pesimismo de que no van a lograr encontrar trabajo, el peor ingrediente para el éxito. Tenemos que cambiar esto y solo se logra si le damos dignidad y confianza de que pueden hacer cosas extraordinarias si se lo proponen. Prepararlos para que cuando salgan tengan ya en mano un proyecto propio y como buscar financiamiento o algún familiar o socio capitalista que los apoye económicamente. Los paradigmas de los grandes empresarios en cualquier campo, a pesar de los cambios de tecnología, son los mismos que hace cien años; ser valientes y tomar riesgos, defender sus convicciones con vehemencia, rectificar cuando se equivocan y sobre todo ser constante y persistente. Tenemos muchos jóvenes dispuestos derramar su sangre en las calles por ideales ajenos, pero nadie le enseña que aplicando ese mismo coraje en los negocios, tendrán un futuro mejor para el país y su familia.
Pareciera que la mayoría de los centros de enseñanza superior de nuestro país solo buscan satisfacer las exigencias mínimas para completar los créditos necesarios que exigen las diferentes carreras. Si por otro lado le inculcáramos a cada estudiante la importancia y la manera de crear su propia empresa, no solamente le estaremos resolviendo su dilema de buscar empleo sino que cada uno de ellos a su vez se convertiría en una futura fuente de contratación de otras personas desempleadas. Los ministerios de Educación y Trabajo, en conjunto con los gremios empresariales, deben de coordinar con las universidades a fin de incluir en el último año de todas las carreras cursos de como administrar un negocio propio y técnicas de liderazgo, así estaremos graduando empresarios y no empleados.
Aprovechándose de la corta memoria colectiva y de los resultados conseguidos por el gobierno de Endara, que pagó el costo político de haber gobernado con responsabilidad pero sin demagogia, para limpiar el desastre de país que nos dejaron los militares y el PRD, recompusieron su caudal político, y con una bien financiada y planificada propaganda, hasta se atrevieron a intentar una descabellada aventura reeleccionista.
En ese intento, "con nombre, apellido y apodo", de perpetuación personalista, está buena parte de los antecedentes del cisma que ya se vislumbra en el PRD. En el partido, rebautizado ahora de "la patria nueva" vuelven a enfrentase sus dos figuras principales.
El precio político del intento reeleccionista de Pérez Balladares lo pagó Torrijos, en 1999, y ahora que éste controla el poder, pareciera estar decidido a cobrarle esa vieja cuenta, cerrándole el paso a su intento de controlar el partido y de hacerse con la candidatura para el 2009. Que la lucha por el control del partido gobernante recrudecerá en los próximos meses, es un hecho seguro. Y de ella, gane quien gane, saldrá un PRD notoriamente debilitado, pero con suficiente fuerza política para levantar un 34% de los votos en las próximas elecciones. Y si como todo parece indicar, los otros sectores políticos continúan fraccionándose y concurren con 3 candidatos, como en Panamá no existe un sistema de doble vuelta, la historia del 94 podría repetirse. Que los llamados "partidos de oposición" logren consolidar un frente electoral unitario, por un acuerdo entre ellos, lo veo casi imposible. Por eso, es cada día más importante trasladarle la decisión al electorado, mediante el establecimiento del sistema de doble vuelta.
Si en 1994 hubiera existido la doble vuelta, el PRD nunca hubiera regresado al poder. Aprendamos de las lecciones de la historia y no volvamos a cometer los mismos errores.

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América