Gran Bretaña
Querido Director,
No se le oculta que todos llamamos Inglaterra a lo que en realidad es el Reino de la Gran Bretaña e Irlanda del Norte, que con capital en Londres, abarca Inglaterra, Gales, Escocia e Irlanda del Norte. Durante dos siglos fue cabeza de un inmenso imperio que iba desde Canadá y la Costa Este de los Estados Unidos hasta la India, pasando por el Caribe, media África e importantes posesiones en Asia. Todo este imperio, igual que le pasó a España y en menor medida a Francia, se desmoronó en veinte años y así entre 1960 y 1980 accedieron a la independencia casi 40 colonias, que eso sí, en su mayoría se agruparon en torno a la Commonwealth.
Hoy Gran Bretaña forma parte de la Unión Europea, (abandonando su tradicional aislacionismo), pero se ha negado a compartir el Euro como moneda única, manteniendo la Libra Esterlina como poderosa cabeza de lanza en sus negocios internacionales. Le recuerdo lo que a efectos de “business” significó el Hong Kong británico o sigue manteniendo la “City” londinense. Le cuento todo esto porque cabría pensar que una nación que sigue siendo rica, habría abandonado su principal peculiaridad, que no es otra que haber sido el primer país democrático del mundo y aunque le parezca mentira, regirse por una Constitución no escrita. Hace dos semanas y por primera vez en setenta años, dejaron de gobernar conservadores (tories) o laboristas (labours) para dar paso a una coalición conservadora-liberal con David Cameron como Primer Ministro y Nick Clegg como Viceprimer Ministro, liberal y jefe de otras cinco carteras (está casado con una española, abogada). El titular de la todopoderosa Secretaría de Estado del Tesoro (equivale a economía y hacienda), acaba de dimitir por haberse descubierto que tenía un amante y pagaba el apartamento con fondos públicos. Cameron se traslada desde el 10 de Downing Street al parlamento de Westmister en bicicleta y por la noche va al cine con su familia con un solo policía de escolta. Ha llegado la crisis y con un concepto previsor, ha recortado 20,000 millones de dólares en gastos, incluyendo todos los coches oficiales del estado, excepto los de los ministros.
Aquí en España y desde hace una año en que Zapatero reconoció que había crisis, seguimos discutiendo sobre la procedencia de una reforma laboral imprescindible, pero mientras tanto los organismos internacionales, incluida la Comisión Europea, nos han puesto condiciones draconianas (que el gobierno no ha comunicado a la ciudadanía) para refinanciar nuestra deuda pública externa y no caer ya oficialmente en la quiebra y suspensión de pagos. Algunas de estas medidas son: elevar hasta el 58% el tramo más alto del impuesto de la renta; recorte de hasta el 50% (progresivamente) de las pensiones; despido libre y prácticamente gratuito y la obligatoriedad de poner en prenda la recaudación de todos los impuestos futuros para el pago de la deuda refinanciada. En economía existe el círculo virtuoso: baja de impuestos-creación de empleo-más actividad económica-más recaudación fiscal-menos déficit, Y el círculo vicioso: más impuestos-destrucción de empleo-menos actividad económica-menos recaudación-más déficit. Aunque le parezca increíble, Zapatero sigue intentando por todos los medios aplicar la segunda fórmula. Ya se habla en voz alta y sin recato de que además de ser un ignorante presenta un posible cuadro esquizofrénico.
Atentamente,