Gran consternación
En días pasados un lamentable accidente, nos ha removido el corazón. Se pierde una vida de un pequeño y un adolescente sufre una experiencia terrible en un momento muy lindo de su vida. Es muy duro. Si te pones en los zapatos de la madre y familiares del niño, es una pérdida irreparable y una situación de difícil consuelo, y si te pones en los zapatos de los padres de la adolescente responsable del incidente, también es algo muy doloroso porque nadie quisiera que su hijo sufriera. Un porcentaje muy alto de personas, tiene, tuvo y tendrá hijos en estas edades y ninguno desea pasar por ninguna de las dos situaciones.
En Panamá hay mucho en qué trabajar, sin embargo debemos comenzar por algo, ¿qué les parece el tránsito? Se puede empezar un programa encaminado a mejorar este aspecto, que poco a poco nos lleve a una solución permanente.
Nuestro país crece, así mismo su población de vehículos en las mismas calles, con autopistas y corredores en los que nadie sabe a ciencia cierta cómo conducir y cada cual lo hace a su velocidad y manera. Todos los días hay adolescentes con nuevos permisos y jóvenes con nuevas licencias que no reciben las instrucciones completas y que, por su natural juventud, están llenos de vitalidad y ansiedad por salir a las calles a tomar el mundo entre sus manos (en el mejor de los casos) con un auto como vehículo para hacerlo, sin contar con los que adquieren su licencia (según comentarios escuchados entre chicos) sin necesidad de pasar por un examen de manejo que verifique si realmente están listos.
Por otro lado, encontramos peatones imprudentes que olvidan que lo que los conductores manejan son máquinas que pueden fallar en cualquier momento, cosa que nos consta a todos los que diariamente nos movemos en cualquier parte del territorio nacional; que vemos camiones con llantas tan desgastadas que si un mosquito las pica sufre un pinchazo; buses que son manejados como locos por algunos conductores y que sólo Dios sabe si los frenos les funcionan bien.
La Autoridad del Tránsito hace lo que puede; sin embargo, lo que puede es poco y lo que debe de hacer es mucho. Si vemos, las leyes ya existen, sólo hay que ponerlas en práctica. Si mal no recuerdo: Los taxis deben ser rojos. ¿Los busitos colegiales son amarillos? Hay taxis sin números en las puertas (¿?) En verdad no sé si esto es ley o no, pero en realidad ayuda a ordenar un poco y lo que es mejor a que nos acostumbremos a seguir instrucciones para nuestra seguridad. Si empezamos por lo poco llegaremos a lo mucho.
Estas normas son para todo el tiempo, no para cuando ya pasó un accidente y murieron muchas personas. Saquémosle lo positivo, manos a la obra y hagamos que esto valga la pena y con ganas. Si todos trabajamos “juntos por Panamá” llegaremos a resultados fantásticos. Por ejemplo, los medios de comunicación radiales, escritos y televisivos tienen una herramienta muy valiosa y que se esparce como la pólvora, lo que quiere decir que llega a todos los confines del país con la prontitud deseada y las veces necesarias. Por otro lado, los clubes cívicos suelen tener estupendas ideas para campañas de promoción de valores y mensajes positivos que nos llegan al alma y nos hacen pensar y practicarlos,
Hay empresarios y colaboradores con grandes corazones que pueden apoyar causas en medidas justas, además de gobiernos con deseos de trabajar en pro de su población y buscando el beneficio de todos.
El gobierno también debe de motivar y preparar continuamente a sus agentes de tránsito con cursos sobre educación vial, relaciones con los ciudadanos, así renovarán y expandirán no sólo su conocimiento, sino también modificarán sus actitudes cada vez más positivas para que se cumplan las reglas de una forma ordenada.
Enderezar nuestro país en términos viales no es difícil, lo que toma es tiempo y necesitamos buena voluntad. La jungla en la que manejamos todos los días se hace cada vez más espesa.
Ceder el paso nos cuesta sólo un par de minutos y ganamos mucho; las líneas de seguridad son eso, líneas de seguridad para que los peatones crucen con seguridad, pero todos nos detenemos sobre ellas como si no existieran. Recordemos que se deben dejar despejadas para que puedan ser usadas y que los peatones no crucen por otro lado que no sean éstas y los pasos elevados.
Ayudaría mucho salir con un poco más de tiempo de casa y no estar tan apurados al conducir. Aquellos que siempre practican el “juega vivo” en el camino generalmente producen tranques y retrasos, tratemos de ser más conscientes y olvidémonos de eso lo más posible.
Sé que una golondrina no hace verano, pero si esta golondrina no hace públicos sus pensamientos, intenciones ideas nadie tendrá un comentario para seguir o por lo menos para pensar. Creo que si este escrito lo leen miles de personas por lo menos algunas lo pensarán, lo valorarán y, en el mejor de los casos, lo pondrán en práctica y ya no seré una golondrina, tal vez lleguemos a ser bandada.
No soy escritora, sólo tengo una gran consternación y soy una madre que no quiere llorar por estos motivos, pudiéndolos evitar de una manera fácil.
En Panamá hay mucho en qué trabajar, sin embargo debemos comenzar por algo, ¿qué les parece el tránsito? Se puede empezar un programa encaminado a mejorar este aspecto, que poco a poco nos lleve a una solución permanente.
Nuestro país crece, así mismo su población de vehículos en las mismas calles, con autopistas y corredores en los que nadie sabe a ciencia cierta cómo conducir y cada cual lo hace a su velocidad y manera. Todos los días hay adolescentes con nuevos permisos y jóvenes con nuevas licencias que no reciben las instrucciones completas y que, por su natural juventud, están llenos de vitalidad y ansiedad por salir a las calles a tomar el mundo entre sus manos (en el mejor de los casos) con un auto como vehículo para hacerlo, sin contar con los que adquieren su licencia (según comentarios escuchados entre chicos) sin necesidad de pasar por un examen de manejo que verifique si realmente están listos.
Por otro lado, encontramos peatones imprudentes que olvidan que lo que los conductores manejan son máquinas que pueden fallar en cualquier momento, cosa que nos consta a todos los que diariamente nos movemos en cualquier parte del territorio nacional; que vemos camiones con llantas tan desgastadas que si un mosquito las pica sufre un pinchazo; buses que son manejados como locos por algunos conductores y que sólo Dios sabe si los frenos les funcionan bien.
La Autoridad del Tránsito hace lo que puede; sin embargo, lo que puede es poco y lo que debe de hacer es mucho. Si vemos, las leyes ya existen, sólo hay que ponerlas en práctica. Si mal no recuerdo: Los taxis deben ser rojos. ¿Los busitos colegiales son amarillos? Hay taxis sin números en las puertas (¿?) En verdad no sé si esto es ley o no, pero en realidad ayuda a ordenar un poco y lo que es mejor a que nos acostumbremos a seguir instrucciones para nuestra seguridad. Si empezamos por lo poco llegaremos a lo mucho.
Estas normas son para todo el tiempo, no para cuando ya pasó un accidente y murieron muchas personas. Saquémosle lo positivo, manos a la obra y hagamos que esto valga la pena y con ganas. Si todos trabajamos “juntos por Panamá” llegaremos a resultados fantásticos. Por ejemplo, los medios de comunicación radiales, escritos y televisivos tienen una herramienta muy valiosa y que se esparce como la pólvora, lo que quiere decir que llega a todos los confines del país con la prontitud deseada y las veces necesarias. Por otro lado, los clubes cívicos suelen tener estupendas ideas para campañas de promoción de valores y mensajes positivos que nos llegan al alma y nos hacen pensar y practicarlos,
Hay empresarios y colaboradores con grandes corazones que pueden apoyar causas en medidas justas, además de gobiernos con deseos de trabajar en pro de su población y buscando el beneficio de todos.
El gobierno también debe de motivar y preparar continuamente a sus agentes de tránsito con cursos sobre educación vial, relaciones con los ciudadanos, así renovarán y expandirán no sólo su conocimiento, sino también modificarán sus actitudes cada vez más positivas para que se cumplan las reglas de una forma ordenada.
Enderezar nuestro país en términos viales no es difícil, lo que toma es tiempo y necesitamos buena voluntad. La jungla en la que manejamos todos los días se hace cada vez más espesa.
Ceder el paso nos cuesta sólo un par de minutos y ganamos mucho; las líneas de seguridad son eso, líneas de seguridad para que los peatones crucen con seguridad, pero todos nos detenemos sobre ellas como si no existieran. Recordemos que se deben dejar despejadas para que puedan ser usadas y que los peatones no crucen por otro lado que no sean éstas y los pasos elevados.
Ayudaría mucho salir con un poco más de tiempo de casa y no estar tan apurados al conducir. Aquellos que siempre practican el “juega vivo” en el camino generalmente producen tranques y retrasos, tratemos de ser más conscientes y olvidémonos de eso lo más posible.
Sé que una golondrina no hace verano, pero si esta golondrina no hace públicos sus pensamientos, intenciones ideas nadie tendrá un comentario para seguir o por lo menos para pensar. Creo que si este escrito lo leen miles de personas por lo menos algunas lo pensarán, lo valorarán y, en el mejor de los casos, lo pondrán en práctica y ya no seré una golondrina, tal vez lleguemos a ser bandada.
No soy escritora, sólo tengo una gran consternación y soy una madre que no quiere llorar por estos motivos, pudiéndolos evitar de una manera fácil.