Grandes esfuerzos, poco presupuesto
En el país la criminalidad crece velozmente sin que pareciera existir el remedio para, por lo menos, disminuirla. Y es, que la mala distribución de la riqueza, el aumento del costo de la vida, y los cordones de miseria, son los factores catalizadores de esta situación que ya se constituye en un flagelo en la sociedad panameña.
Para atacar esa situación, se necesita un Plan de Gobierno con estrategias que disminuyan la pobreza. Pero pareciera que hablamos en términos utópicos en este tema. Por otro lado, si pudiésemos mejorar el presupuesto destinado al ?"rgano Judicial y al Ministerio Público, para que podamos tratar el tema de la Prevención en materia delictiva con propiedad y rigor científico.
Desde la década del ´90, el ?"rgano Judicial ha recibido fuerte apoyo, pero no el necesario para contar con los recursos humanos suficientes con una infraestructura física adecuada y un sistema informativo actualizado capaz de brindar la información de forma eficaz, eficiente y oportuna, de modo que todos los procesos llevados a efecto en sus diferentes instancias como en las defensorías, fiscalías y juzgados, se realizaran con mayor celeridad, lo que permitiría evacuar con rapidez expedita los casos que los ocupan.
El incremento de los recursos presupuestarios al ?"rgano Judicial desde el año 2000 al 2007 no ha sido significativo. El mayor incremento del .1% en relación al presupuesto nacional durante ese periodo se obtuvo en el año 2000. Para el 2008, el presupuesto de funcionamiento es de 46,968,900.00 millones de dólares de los cuales 38,043,700.00 dólares son destinados para servicios personales.
El aumento vertiginoso de la actividad criminal del país directamente proporcional al aumento del costo de la vida, está dejando de lado la capacidad de nuestro Sistema Judicial de dar respuestas de naturaleza activa a este problema primario que afecta a la sociedad panameña.
El ?"rgano Judicial está realizando ingentes esfuerzos en el cumplimiento de esa importante tarea y sus unidades en todos los niveles dan respuesta adecuándose a las necesidades que enfrentan en su ejercicio diario frente a esta grave situación. Es una labor titánica que merece el reconocimiento del Gobierno y de todos los panameños, porque existe una percepción de que hay crisis en nuestro sistema de justicia cuando nuestros centros penitenciarios están abarrotados de individuos, esperando muchos que se le de el tratamiento esperado y oportuno en los tribunales de la causa.
Se dice en el medio popular, que las cárceles de nuestro país constituyen verdaderas escuelas para el crimen, pues muchos que han cometido hechos punibles, cuyas penas son de tres años y menos, se mezclan en los centros penitenciarios con elementos con prontuarios extensos y de actividad criminal grave.
Somos del criterio de que hay que instituir programas preventivos y curativos en casos en los que haya elementos que los acredite para invocar acciones de prevención y curación, a través de la implementación pertinente de las medidas de seguridad y curativas.