Grandes retos del próximo presidente
La sociedad panameña se encuentra inmersa en campañas electorales que culminarán el próximo 2 de mayo y que llevarán a uno de los tres candidatos a la presidencia de la República el 1 de septiembre.
El próximo presidente de Panamá, tendrá que enfrentar grandes retos los cuales nos colocarán en un lugar de respeto para con nuestros vecinos o sucumbiremos en la desidia y abandono.
El mundo se enfrenta a un panorama globalizador que obliga a los países a poner énfasis en la tecnología, la competitividad y las formas de inserción al mercado global; no obstante, se deben establecer pautas para lograr la conservación del recurso humano que es el elemento central de la economía de hoy y de la sociedad del futuro. En los últimos años la sociedad panameña ha publicado en diversos medios que la economía del país ha crecido favorablemente; sin embargo, la realidad es que las riquezas en nuestro país están mal repartidas. Ello será, el primer reto de quien gane las elecciones próximas, ya que un gran número de hogares se encuentran por debajo de la línea de la pobreza y que en las áreas rurales ese factor se hace más crítico, ello aunado a que en todos estos hogares los ingresos son ignorados.
El desempleo se enmarca como un desafío para la clase política de este país, ya que deben presentar propuestas concretas de la forma como ellos planean abrir plazas de trabajo. Por allí se escuchan promesas para producir empleos que de no contar con un buen respaldo pasarán a la historia como la gran falacia; porque el panameño ha madurado lo suficiente para a estas alturas del milenio le quieran hacer creer en el paternalismo ya desfasado.
El alto costo de la canasta básica, ¿qué es factible que haga el gobierno para tratar de amortiguar este fenómeno que cada vez más se ahonda en nuestra sociedad, qué estrategia deberá seguir, ya sea a través de subsidios directos y distorsiones macroeconómicas (estrategias que no es sostenible) o con una redistribución del ingreso (que está destinada al fracaso). Entonces me pregunto si se atreverán a poner en práctica otras estrategias esperanzadoras como por ejemplo el crecimiento por goteo o el crecimiento con redistribución, que es una alternativa para acercar más los pobres al proceso de crecimiento económico y que ofrece esperanzas considerables mayores que las políticas del goteo. Sin embargo para las personas conocedoras de estos temas, sabemos que es casi imposible, ya que históricamente la única forma de que se dé ese crecimiento económico es a través de una estrategia de desarrollo orientada hacia el área rural para que se aumente la productividad y por ende los ingresos de la población.
Deberán hacer del sector agropecuario, competitivo y deberá estar orientado hacia la reconversión y modernización productiva y comercial, teniendo en cuenta que las reformas económicas han destacado la importancia que tienen los programas y estrategias de diversificación agrícola y pecuaria. Estas reformas aunadas al nuevo contexto internacional exigen estrategias de modernización del sector antes citado.
Salud es otro de los retos. Es cierto que en los últimos años ha habido aportes significativos en ese sector; no obstante, la mortalidad y morbilidad infantil se cifran altas, la situación nutricional es crítica en muchas regiones del país. Entre los nuevos retos en ese sector figuran: aumentar las coberturas de inmunización, eliminar el tétano, reducir las muertes por sarampión, erradicar la poliomielitis, hacer una campaña de yodación en el ámbito nacional para prevenir el bocio, etc.
Brindar mejor servicio del agua potable, modernizar el sistema de alcantarillados en todo el país, sanear la bahía de Panamá, son otras de las prioridades del próximo milenio. La pregunta que nos haríamos es cómo el gobierno que se turne en ese momento podrá producir las divisas necesarias para llevar a cabo estos proyectos.
Exigir la reversión total de las áreas que en momento determinado de nuestra historia formaron la antigua Zona del Canal, y demandar que las mismas sean saneadas por quien las contaminó. En este ámbito, el gobierno que asuma la Presidencia, deberá mantener alejado de los vaivenes políticos las decisiones que se tomen sobre la vía acuática y procurar que la misma siempre se mantenga abierta y segura para el tránsito interoceánico. A la vez que deberá seguir promoviendo inversiones en las áreas revertidas y tendrá que ser capaz de ponerlas a producir.
Otro tema que se deberá combatir y brindar soluciones a corto plazo lo constituye el tema ecológico; que en el nuevo orden es importante para la supervivencia de la humanidad. Ello debido a la tala indiscriminada de árboles, las grandes emisiones de dióxido de carbono, los hoyos de la capa de ozono, la erosión en los mares, etc.
Un reto imperativo es la Educación que deberá ocupar un sitial importante en la agenda de cualquiera que asuma la primera magistratura de la República, ya que el conocimiento es la base del progreso de cualquier Nación y las ciencias y la tecnología, son necesidades estratégicas para Panamá, ya que nuestro país necesita fortalecerse en el orden científico-técnico.
Deberá seguir promoviendo los derechos de las mujeres, luchas por la igualdad de oportunidades para participar en la vida pública y compartir con equidad los frutos del desarrollo. Proteger a la niñez de los abusos de los adultos, tratar de disminuir el trabajo infantil y evitar la marginalización, entre otros.
Revisar y promulgar leyes en beneficio de los discapacitados, que en muchas ocasiones son discriminados y no se les toma en cuenta. Hace falta legislación que les garantice una adaptación a la sociedad.
En fin, el próximo presidente de Panamá, deberá ser una persona capaz que logre satisfacer las necesidades de sus conciudadanos y llevar al país por los sendos caminos de progreso y desarrollo.
El próximo presidente de Panamá, tendrá que enfrentar grandes retos los cuales nos colocarán en un lugar de respeto para con nuestros vecinos o sucumbiremos en la desidia y abandono.
El mundo se enfrenta a un panorama globalizador que obliga a los países a poner énfasis en la tecnología, la competitividad y las formas de inserción al mercado global; no obstante, se deben establecer pautas para lograr la conservación del recurso humano que es el elemento central de la economía de hoy y de la sociedad del futuro. En los últimos años la sociedad panameña ha publicado en diversos medios que la economía del país ha crecido favorablemente; sin embargo, la realidad es que las riquezas en nuestro país están mal repartidas. Ello será, el primer reto de quien gane las elecciones próximas, ya que un gran número de hogares se encuentran por debajo de la línea de la pobreza y que en las áreas rurales ese factor se hace más crítico, ello aunado a que en todos estos hogares los ingresos son ignorados.
El desempleo se enmarca como un desafío para la clase política de este país, ya que deben presentar propuestas concretas de la forma como ellos planean abrir plazas de trabajo. Por allí se escuchan promesas para producir empleos que de no contar con un buen respaldo pasarán a la historia como la gran falacia; porque el panameño ha madurado lo suficiente para a estas alturas del milenio le quieran hacer creer en el paternalismo ya desfasado.
El alto costo de la canasta básica, ¿qué es factible que haga el gobierno para tratar de amortiguar este fenómeno que cada vez más se ahonda en nuestra sociedad, qué estrategia deberá seguir, ya sea a través de subsidios directos y distorsiones macroeconómicas (estrategias que no es sostenible) o con una redistribución del ingreso (que está destinada al fracaso). Entonces me pregunto si se atreverán a poner en práctica otras estrategias esperanzadoras como por ejemplo el crecimiento por goteo o el crecimiento con redistribución, que es una alternativa para acercar más los pobres al proceso de crecimiento económico y que ofrece esperanzas considerables mayores que las políticas del goteo. Sin embargo para las personas conocedoras de estos temas, sabemos que es casi imposible, ya que históricamente la única forma de que se dé ese crecimiento económico es a través de una estrategia de desarrollo orientada hacia el área rural para que se aumente la productividad y por ende los ingresos de la población.
Deberán hacer del sector agropecuario, competitivo y deberá estar orientado hacia la reconversión y modernización productiva y comercial, teniendo en cuenta que las reformas económicas han destacado la importancia que tienen los programas y estrategias de diversificación agrícola y pecuaria. Estas reformas aunadas al nuevo contexto internacional exigen estrategias de modernización del sector antes citado.
Salud es otro de los retos. Es cierto que en los últimos años ha habido aportes significativos en ese sector; no obstante, la mortalidad y morbilidad infantil se cifran altas, la situación nutricional es crítica en muchas regiones del país. Entre los nuevos retos en ese sector figuran: aumentar las coberturas de inmunización, eliminar el tétano, reducir las muertes por sarampión, erradicar la poliomielitis, hacer una campaña de yodación en el ámbito nacional para prevenir el bocio, etc.
Brindar mejor servicio del agua potable, modernizar el sistema de alcantarillados en todo el país, sanear la bahía de Panamá, son otras de las prioridades del próximo milenio. La pregunta que nos haríamos es cómo el gobierno que se turne en ese momento podrá producir las divisas necesarias para llevar a cabo estos proyectos.
Exigir la reversión total de las áreas que en momento determinado de nuestra historia formaron la antigua Zona del Canal, y demandar que las mismas sean saneadas por quien las contaminó. En este ámbito, el gobierno que asuma la Presidencia, deberá mantener alejado de los vaivenes políticos las decisiones que se tomen sobre la vía acuática y procurar que la misma siempre se mantenga abierta y segura para el tránsito interoceánico. A la vez que deberá seguir promoviendo inversiones en las áreas revertidas y tendrá que ser capaz de ponerlas a producir.
Otro tema que se deberá combatir y brindar soluciones a corto plazo lo constituye el tema ecológico; que en el nuevo orden es importante para la supervivencia de la humanidad. Ello debido a la tala indiscriminada de árboles, las grandes emisiones de dióxido de carbono, los hoyos de la capa de ozono, la erosión en los mares, etc.
Un reto imperativo es la Educación que deberá ocupar un sitial importante en la agenda de cualquiera que asuma la primera magistratura de la República, ya que el conocimiento es la base del progreso de cualquier Nación y las ciencias y la tecnología, son necesidades estratégicas para Panamá, ya que nuestro país necesita fortalecerse en el orden científico-técnico.
Deberá seguir promoviendo los derechos de las mujeres, luchas por la igualdad de oportunidades para participar en la vida pública y compartir con equidad los frutos del desarrollo. Proteger a la niñez de los abusos de los adultos, tratar de disminuir el trabajo infantil y evitar la marginalización, entre otros.
Revisar y promulgar leyes en beneficio de los discapacitados, que en muchas ocasiones son discriminados y no se les toma en cuenta. Hace falta legislación que les garantice una adaptación a la sociedad.
En fin, el próximo presidente de Panamá, deberá ser una persona capaz que logre satisfacer las necesidades de sus conciudadanos y llevar al país por los sendos caminos de progreso y desarrollo.