Granjas escolares y comunales,¿solución a la desnutrición?
La mayoría de los panameños posee una dieta alimenticia que no involucra legumbres, granos y frutas. Los bajos salarios y el costo de los alimentos, les impide poder comprarlos. En muchos hogares solamente pueden comer arroz, frijoles y huevos con mucho esfuerzo, lo que posiblemente enmascara un nivel alto de desnutrición en nuestra población.
En países como Nicaragua y Venezuela han legislado sobre la creación de escuelas granjas que tienden a promover la agricultura y ganadería de esos países. Esas acciones están avaladas por leyes de la República, las cuales llevan implícito el desarrollo de planes y programas para la formación de personal idóneo y necesario a nivel agropecuario y agroindustrial, de tal forma que se fomentan zonas de crecimiento que permiten la empleomanía y mejoran la alimentación de la población en calidad y cantidad.
A nivel de gobierno panameño, desde el 2005 se ha propiciado, a través de un decreto, la creación de huertos escolares para que los estudiantes conozcan con propiedad el manejo de la tierra y sus productos y puedan realizar algún tipo de investigación, lo cual nos parece excelente como medidas en primera instancia.
En 1969 se creó el primer asentamiento campesino en Panamá, ubicado en la comunidad de El Florentino en el distrito de Montijo en Veraguas. Su creación tuvo por objetivo proveer a los campesinos tierras y equipos para trabajar y prevenir algún tipo de explosión social por la inequidad en la distribución de las tierras y que, en ese momento histórico, ocurría en países vecinos del área. Todavía en el día de hoy de los 247 iniciales, existen 109 asentamientos que son modelos de producción. Se han calificado como un fracaso porque se les entregó tierras e insumos necesarios para el proceso, pero no se les formó científicamente para el uso de métodos y tecnologías propias de este ámbito, además de mal manejo de los créditos por los asentados y el alto nivel de corrupción lo que los ha descalificado actualmente.
Nos parece que ya sean asentamientos, huertas, granjas escolares o comunales, éstos deben ser parte de las políticas en materia educativa y agropecuaria, constituidas en Ley de la República y con toda una infraestructura, planes y programas, además del control y evaluación permanente. La formación de bachilleres agropecuarios aptos para el trabajo científico de la tierra o para cursar estudios superiores en esta disciplina, nos permitirá bajar los altos costos de los productos agropecuarios y mejorar la calidad de la alimentación de todos los panameños. Ahora que hablamos de la regionalización y de los diferentes polos de crecimiento, las huertas, los asentamientos o las granjas escolares pueden crecer de acuerdo al perfil agropecuario de la zona, y así intensificar la educación y la producción.