Gratitud a los candidates
Panamá debe gratitud a sus candidatos presidenciales. Son cuatro buenos ciudadanos que se han apartado de sus tareas particulares; que han sacrificado sus negocios, su tiempo, parte de sus recursos, su salud y su vida familiar, incluso su intimidad y tranquilidad personal, sobre expuesta al escrutinio de los medios y del público, todo por participar en política para servir a su país.
Cualquiera sea el resultado, debemos dispensar a todos un sonoro aplauso, especialmente a quienes no resulten favorecidos con el voto de la mayoría. Porque los cuatro han dado su contribución valiosa para la consolidación de nuestra joven democracia. Martín Torrijos, Guillermo Endara, José Miguel Alemán y Ricardo Martinelli, han hecho una campaña de altura y de propuesta. Los cuatro son ciudadanos ejemplares, dignos de honrar con su presencia la presidencia de la República.
Ellos personifican el perfil del candidato ideal que merece Panamá para todos sus puestos de elección popular. Y en la medida que más ciudadanos así se agiten en política, mejorará la imagen de esa actividad tan esencial pero injustamente mal calificada, puesto que el mal está en los hombres no en la política en sí, sin cuya existencia no es concebible la democracia.
Su valiosa participación y aporte de ideas y propuestas están llamados a estimular a otros a imitarles y cuando eso ocurra, tendremos una generación y más de buenos políticos; no de aquellos que ganan para servirse del país sino para servirle.
En sentido contrario, pueda ser que su presencia en el ruedo electoral contribuya a formar un elector más exigente con sus candidatos, para que no tolere malos elementos aspirando a puestos de elección y para que aprenda a buscar, exigir y escoger cualidades acordes para el cargo en disputa, desechando criterios de selección inadecuados, que son la causa de que no se elija a los mejores y de las consiguientes frustraciones.
Si es cierto que los pueblos tienen los gobernantes que se merecen, también es verdad que la participación de buenos candidatos ayuda a elevar y ennoblecer una actividad venida a menos, de cuya situación los electores somos responsables por no votar bien, por los mejores.
Analistas, comentaristas y columnistas de los medios de comunicación social, son elementos muy valiosos en la formación de la opinión pública.
Cualquiera sea el resultado, debemos dispensar a todos un sonoro aplauso, especialmente a quienes no resulten favorecidos con el voto de la mayoría. Porque los cuatro han dado su contribución valiosa para la consolidación de nuestra joven democracia. Martín Torrijos, Guillermo Endara, José Miguel Alemán y Ricardo Martinelli, han hecho una campaña de altura y de propuesta. Los cuatro son ciudadanos ejemplares, dignos de honrar con su presencia la presidencia de la República.
Ellos personifican el perfil del candidato ideal que merece Panamá para todos sus puestos de elección popular. Y en la medida que más ciudadanos así se agiten en política, mejorará la imagen de esa actividad tan esencial pero injustamente mal calificada, puesto que el mal está en los hombres no en la política en sí, sin cuya existencia no es concebible la democracia.
Su valiosa participación y aporte de ideas y propuestas están llamados a estimular a otros a imitarles y cuando eso ocurra, tendremos una generación y más de buenos políticos; no de aquellos que ganan para servirse del país sino para servirle.
En sentido contrario, pueda ser que su presencia en el ruedo electoral contribuya a formar un elector más exigente con sus candidatos, para que no tolere malos elementos aspirando a puestos de elección y para que aprenda a buscar, exigir y escoger cualidades acordes para el cargo en disputa, desechando criterios de selección inadecuados, que son la causa de que no se elija a los mejores y de las consiguientes frustraciones.
Si es cierto que los pueblos tienen los gobernantes que se merecen, también es verdad que la participación de buenos candidatos ayuda a elevar y ennoblecer una actividad venida a menos, de cuya situación los electores somos responsables por no votar bien, por los mejores.
Analistas, comentaristas y columnistas de los medios de comunicación social, son elementos muy valiosos en la formación de la opinión pública.