Grave amenaza a bienes comunes
Estoy entre los que abogan por la adopción de una política de sustitución de petróleo a largo plazo, dirigida al desarrollo de un programa de posibles alternativas que sean económica, financiera y ecológicamente factibles. En los tiempos del IRHE se estudió la posibilidad de utilizar energía eólica y se señalaron varios sitios donde se podrían establecer torres para ese propósito. El estudio consideró factores como rendimientos, inversiones requeridas, tiempo necesario para realizar las transformaciones e incluyó análisis de costo/ beneficio.
Me enteré que la empresa Generadora Eléctrica de Panama, S. A. (GEPSA) aspira construir 40 torres para la generación de energía eólica, con el fin de generar 30 megavatios. Esa iniciativa sería plausible si no fuese porque se me ha asegurado que se pretende construir las torres en el núcleo de la Reserva Forestal Fortuna, lo que causaría un grave deterioro al recurso hídrico que actualmente genera 300 megavatios para el país. Se nos ha dicho que el impacto del proyecto se traduciría en una reducción del 40% del aporte de agua que mantiene el lago Fortuna.
El proyecto requiere la construcción de una carretera en línea recta de 22 a 28 kilómetros que cortaría en dos partes la Reserva Forestal Fortuna, creada mediante el Decreto No. 68 de 21 de septiembre de 1976 y que forma parte del Corredor Biológico Mesoamericano, y está unida al Parque Internacional La Amistad, causando graves e irreversibles daños ecológicos. La Reserva Forestal Fortuna ha sido considerada como un cofre que contiene una valiosísima riqueza, con enorme potencial de aprovechamiento científico y turístico que debemos cuidar con empeño.
Esta voz de alerta la lanzamos después de tener conocimiento que el Organo Ejecutivo firmó el 3 de junio de 2003 un decreto modificando el antes mencionado, de que se nos haya asegurado que esa modificación fue introducida con el propósito deliberado de favorecer el proyecto de la empresa GEPSA.
Lo anterior no debiera tener sentido, a menos que existan intereses superiores a los del país y es obligatoria una aclaración del Organo Ejecutivo. Para hacer la situación más ofensiva, GEPSA parece haber desechado las recomendaciones contenidas en los estudios del IRHE, en el sentido que estos proyectos se realicen en áreas desérticas del país como sería el caso de Cerro Colorado y algunas llanuras en Coclé; y las próximas al mar, donde el daño ecológico fuese mínimo.
Hay momentos en que siento que a niveles gubernamentales e incluso empresariales existe un desprecio absoluto por nuestro medio ambiente natural, con la agravante que la entidad gubernamental responsable por su protección pareciera rendirse cuando se enfrenta a intereses particulares poderosos.
Afortunadamente, se ha empezado a despertar conciencia en nuestro país que tenemos no sólo el derecho sino la obligación de luchar en contra de todo lo que pone en peligro los recursos naturales que nos pertenecen a todos, a la presente y futuras generaciones, por ser bienes comunes de la humanidad. La actitud firme y decidida de la comunidad en el caso de la mal llamada "Carretera Ecológica" de Cerro Punta-Boquete, nos llena de esperanzas.
Me enteré que la empresa Generadora Eléctrica de Panama, S. A. (GEPSA) aspira construir 40 torres para la generación de energía eólica, con el fin de generar 30 megavatios. Esa iniciativa sería plausible si no fuese porque se me ha asegurado que se pretende construir las torres en el núcleo de la Reserva Forestal Fortuna, lo que causaría un grave deterioro al recurso hídrico que actualmente genera 300 megavatios para el país. Se nos ha dicho que el impacto del proyecto se traduciría en una reducción del 40% del aporte de agua que mantiene el lago Fortuna.
El proyecto requiere la construcción de una carretera en línea recta de 22 a 28 kilómetros que cortaría en dos partes la Reserva Forestal Fortuna, creada mediante el Decreto No. 68 de 21 de septiembre de 1976 y que forma parte del Corredor Biológico Mesoamericano, y está unida al Parque Internacional La Amistad, causando graves e irreversibles daños ecológicos. La Reserva Forestal Fortuna ha sido considerada como un cofre que contiene una valiosísima riqueza, con enorme potencial de aprovechamiento científico y turístico que debemos cuidar con empeño.
Esta voz de alerta la lanzamos después de tener conocimiento que el Organo Ejecutivo firmó el 3 de junio de 2003 un decreto modificando el antes mencionado, de que se nos haya asegurado que esa modificación fue introducida con el propósito deliberado de favorecer el proyecto de la empresa GEPSA.
Lo anterior no debiera tener sentido, a menos que existan intereses superiores a los del país y es obligatoria una aclaración del Organo Ejecutivo. Para hacer la situación más ofensiva, GEPSA parece haber desechado las recomendaciones contenidas en los estudios del IRHE, en el sentido que estos proyectos se realicen en áreas desérticas del país como sería el caso de Cerro Colorado y algunas llanuras en Coclé; y las próximas al mar, donde el daño ecológico fuese mínimo.
Hay momentos en que siento que a niveles gubernamentales e incluso empresariales existe un desprecio absoluto por nuestro medio ambiente natural, con la agravante que la entidad gubernamental responsable por su protección pareciera rendirse cuando se enfrenta a intereses particulares poderosos.
Afortunadamente, se ha empezado a despertar conciencia en nuestro país que tenemos no sólo el derecho sino la obligación de luchar en contra de todo lo que pone en peligro los recursos naturales que nos pertenecen a todos, a la presente y futuras generaciones, por ser bienes comunes de la humanidad. La actitud firme y decidida de la comunidad en el caso de la mal llamada "Carretera Ecológica" de Cerro Punta-Boquete, nos llena de esperanzas.