Gremios en el sector educativo
Existe sensatez detrás de la convocatoria que ha hecho el Ministerio de Educación para “volver a las aulas”, un intento porque los distintos sectores de la sociedad se comprometan en solucionar la larga crisis que afecta a ese sector. Pero como en otras ocasiones, en lugar de sumarse al esfuerzo, algunos gremios de educadores, al menos sus dirigentes, incorporan críticas que no ayudan, y que por el contrario atentan contra la iniciativa. Es lo que lleva a muchos a pensar de qué lado están ciertos educadores, qué interés los anima y dónde ha quedado la vocación humanitaria de ser guías y líderes de las nuevas generaciones que se vienen formando. “De vuelta a las aulas” debió recibir el apoyo de toda la sociedad, porque no solo implica la crítica drástica a lo que ha sido en las últimas décadas preocupación de todo el país, sino una propuesta para salir del fango. Es necesario distinguir entre la batalla gremial y la vocación docente, entre las reivindicaciones del sector y la tarea fundamental y sagrada de la docencia. Si ahora hay propuesta en lugar del desgreño y las acciones delincuenciales del pasado lustro, lo correcto es apoyar y tratar de que el programa tenga éxito. Cualquier fracaso allí, como está demostrado, es un fracaso de todos, independientemente de las banderías políticas.