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Gremios preocupados por la designación de una ministra en Educación


Muchos reiteran que la política en el gobierno es el verdadero cáncer de la sociedad panameña. Sin embargo, existen otras figuras, que ostentan más poder de presión que todos los partidos juntos. Nos referimos a los gremios de la sociedad civil. Si bien es cierto que muchos han logrado cambios en provecho de la comunidad; por otro lado, otros han desvirtuado su objetivo y finalidad hasta convertirse en maquinarias para el provecho propio.

A sólo horas de la proclamación del nuevo presidente electo, escuchamos gremios lanzando amenazas de paralización y otras medidas de presión. ¿Estarán midiendo fuerzas, a fin de demostrar que el primer obstáculo que enfrentarán para el cambio serán ellos? Médicos sindicalizados, transportistas vigilantes, docentes en reuniones permanentes.

Recientemente, el colmo de estas amenazas, sobrevino en la designación de la periodista Lucy Molinar para el cargo de Ministra de Educación. Gremios de docentes saltaron de sus oficinas, señalando rotundamente que no les parecía para nada acertado el nombramiento. Volaron una serie de descalificaciones y pre requisitos que, a juicio de ellos, carece la comunicadora social.

En verdad creo que si el presidente electo hubiese designado a Superman o a la Mujer Maravilla, de igual forma algo malo hubiesen dicho que los descalificaría, como por ejemplo: Superman no tiene docencia, la Mujer Maravilla no es panameña, etc.

No nos confundamos, claro que la sociedad civil tiene todo el derecho de opinar en cuanto a las decisiones del nuevo gobierno entrante; sin embargo, elementos importantes como el sentido común y los intereses de la mayoría deben ser el norte de estas opiniones. Así las cosas, las críticas deben ser constructivas y no antojadizas.

En cuanto a la señora Lucy Molinar, la mayoría de los buenos panameños tenemos la impresión que se trata de una persona íntegra, con altos valores cívicos, morales y religiosos; preocupada por el bienestar de las mayorías; con coraje y capacidad; sin esqueletos en su “closet”, y, lo más importante, con una bondad comprobada.

Durante muchos años existen situaciones en la sociedad panameña que necesitan un cambio drástico, aún cuando no convenga a un grupito de malos ciudadanos. Por esto, todos los que en verdad queremos un Panamá diferente para nuestros hijos, en donde el juega vivo no sea la regla, sino la excepción, tomemos partido apoyando las buenas decisiones para que en verdad se acabe el relajo que tienen secuestrado a nuestra población.

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