Gripe aviar a las puertas de Europa
Turquía, el último socio admitido por la Unión Europea, contabiliza una veintena de infectados de gripe aviar, con tres decesos. Un ejército de médicos y científicos se ha desplazado a ese país con una mezcla de alarma y fascinación. Lo primero, porque el temible mal toca por primera vez las puertas del Viejo Continente y lo segundo, por el desafío que representa enfrentarlo cara a cara con lo más avanzado de la medicina de Occidente.
Por lo pronto, no hay duda que las aves migratorias son las villanas y que la mayoría de los infectados tuvo cercanía o contacto con ellas. Los médicos han descartado que la enfermedad haya pasado de una persona a otra. De ocurrir, su expansión y consecuencias serían terribles.
Mientras eso ocurre, en Ucrania se confirma la aparición simultánea de una decena de casos similares. Los brotes parecen demarcar la ruta de tránsito de las aves, en su largo peregrinar desde Oriente hacia Occidente, remontando montañas e interminables estepas heladas.
China está luchando a brazo partido con un repentino resurgimiento de cuadros infecciosos aislados, ocasión para probar su recién anunciada vacuna. Los resultados preliminares no son alentadores.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha advertido al mundo que el ser humano puede estar amenazado de una pandemia peor que la gripe que, por los años 20, en cosa de nueve meses, mató a más personas alrededor del mundo que el SIDA en nueve años.
Panamá, para bien o para mal, es zona obligada de tránsito de aves migratorias. Nuestro Ministerio de Salud no es ajeno a esa realidad y se encuentra preparándose para enfrentarse a una eventual crisis. Con toda y sus deficiencias, la entidad salió airosa de otros serios desafíos: el cólera y el virus hanta. Pero el resto de los ciudadanos debemos estar alerta y cooperar. Por lo pronto, debemos abstenernos de cazar, consumir y atrapar aves silvestres.
Por lo pronto, no hay duda que las aves migratorias son las villanas y que la mayoría de los infectados tuvo cercanía o contacto con ellas. Los médicos han descartado que la enfermedad haya pasado de una persona a otra. De ocurrir, su expansión y consecuencias serían terribles.
Mientras eso ocurre, en Ucrania se confirma la aparición simultánea de una decena de casos similares. Los brotes parecen demarcar la ruta de tránsito de las aves, en su largo peregrinar desde Oriente hacia Occidente, remontando montañas e interminables estepas heladas.
China está luchando a brazo partido con un repentino resurgimiento de cuadros infecciosos aislados, ocasión para probar su recién anunciada vacuna. Los resultados preliminares no son alentadores.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha advertido al mundo que el ser humano puede estar amenazado de una pandemia peor que la gripe que, por los años 20, en cosa de nueve meses, mató a más personas alrededor del mundo que el SIDA en nueve años.
Panamá, para bien o para mal, es zona obligada de tránsito de aves migratorias. Nuestro Ministerio de Salud no es ajeno a esa realidad y se encuentra preparándose para enfrentarse a una eventual crisis. Con toda y sus deficiencias, la entidad salió airosa de otros serios desafíos: el cólera y el virus hanta. Pero el resto de los ciudadanos debemos estar alerta y cooperar. Por lo pronto, debemos abstenernos de cazar, consumir y atrapar aves silvestres.