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Guacho de politiqueros


Admito que mis escritos siempre son guachudos. Mi musa es puro guacho. Pensé así cuando vi y leí algunas referencias sobre el reciente congreso del PRD. Pero debido al espacio, tengo que decidirme a escribir acerca de algunos ingredientes. No todos. Creo que escribiré de los ñames (o serán las yucas) del guacho. Cuando termine el escrito lo sabré.
Trato de no referirme a la agresividad del que desde ya está defendiendo su derecho a ser de nuevo el candidato presidencial del partido de la narcodictadura. Restan unos buenos tres años para esto. No me sorprendió ver a Tomás Borge ensalzando el logro de Omar con referencia a nuestro canal. Más me hubiera sorprendido que recordara a los mártires de enero de 1964, a los institutores que marcharon enarbolando nuestra bandera hacia la escuela de Balboa en ese entonces e, increíble, a un Roberto Chiari que rompió relaciones con el coloso. Ojalá hubiera hablado acerca del perdón que pidió su colega comandante Daniel Ortega a los indios misquitos, sumos y ramas por haberlos reprimido salvajemente en 1983. Ortega ahora ruega a los nicaragüenses "olvidar los fantasmas del pasado" (Ver La Prensa, 20/8/01, página 24ª). Ese ruego debe sonar familiar en muchas latitudes.
Por otro lado, estaba Carlos Andrés Pérez. Otro que contribuyó a sobreensalzar la figura de Omar, como si hubiera sido el único. Con amigos como ese... No obstante, Pérez (el venezolano, no el nuestro) le dio plomo a Chávez. ¡Herejía! Se supone que Chávez es izquierdista. Pero el guacho no es mío sólo. No asistió Alan García, otra prenda. Otros ingredientes incluyen a Cuauhtémoc Cárdenas y me imagino que a representantes del PRI, recuerdan. Este es el partido que quiso imitar el PRD de la narcodictadura. Un amigo me contó de un chino comunista asistente que desbarró contra nuestras relaciones con Taiwan. Por suerte Posada Carriles está a buen recaudo. De otra manera, algún lunático hubiera ideado una masacre.
Bueno, me queda un poco de espacio para escribir sobre las luminarias locales. Me dio la impresión que la mayoría estaba haciendo antesala -quién sabe cuándo terminará- ante el poderoso de turno. Esta vez se supone que es el pueblo panameño, no uno de los líderes de la narcodictadura. Y de verdad que a ciertos personajes les convino millonariamente hacer antesala.
Martincito llamó corruptos y desvergonzados a los que él considera corruptos. Con lo cual no puedo estar en desacuerdo. Pero lo que merece enfatizarse muy claramente es que muchos que denunciaron la corrupción rampante lo hacían estando o saliendo de la cueva de Alí Babá. Tildaban de ladrones a medio mundo. Todo lo cual ha despertado en mí la esperanza de que miren hacia el futuro y no se apoyen en un pasado tenebroso. No sé por qué recuerdo que Hugo Spadafora denunció, con bastante anticipación, los narcovínculos que tenía el líder Noriega. Nadie hizo nada. ¿Quién habrá permitido el crecimiento del monstruo?
Se habló de las ansias que tiene el mireyismo de morder el Fondo Fiduciario para el Desarrollo (FFD). Me intriga que nadie habló de las privatizaciones ni del servilismo globalizante, neoliberal, que ejerció el último gobierno de la narcodictadura. Después de todo, esto tiene mucho que ver con la recesión de que se habla hoy día. ¿O no? Mucho menos se hizo referencia al enorme endeudamiento en que se incurrió para mostrar mucho concreto. Pero sí se criticó el posible endeudamiento mireyista y la ñamería de usar esos dineros del FFD para el nuevo aeropuerto internacional de Punta Mala. Parece que prefieren el de Punta Barco. Fin de guacho. Ya vendrán otros.

101 años de Panamá América

 
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