Guarderías de la productividad
Así como la falta de un buen transporte público de pasajeros le cuesta a nuestra economía más de 700 millones de balboas al año, la carencia de guarderías puede estar haciendo otro tanto contra nuestra productividad nacional. Cada vez más mujeres entran al mercado laboral; de los egresados de estudios superiores, dos tercios son mujeres; la cantidad de familias uniparentales en donde la mujer es la única cabeza de familia es mayoritaria y creciente.
Para una mujer que es madre y debe laborar para mantener a su familia y desarrollarse como persona, el tener con quién dejar sus hijos es una angustia permanente. Muchas veces el no tener con quien dejarlos a cuidado es un impedimento absoluto para trabajar por una remuneración o es la causa de ausencias laborales recurrentes, pero más grave aún es que causa situaciones de alto riesgo para los menores y hasta de accidentes fatales.
Es hora de que los municipios metropolitanos, y tal vez algunos de cabeceras de provincias, establezcan modernos Centros de Atención Infantil o Guarderías, como se les conoce comúnmente; también debiera obligar la ley laboral a que empresas de cierto tamaño en su número de empleados cuenten con este tipo de centros dentro de sus facilidades físicas o en locales cercanos y en ruta. De esa manera se podría dar tranquilidad a las madres y padres trabajadores, aumentará seguramente su productividad, disminuirá la delincuencia juvenil y los accidentes caseros; además de que servirá para ejecutar programas de nutrición infantil y atención médica preventiva. Si hay dinero para tantas obras faraónicas, ¿por qué no la hay para una inversión de tanto provecho social?