default

Guerra bioquímica y neumonía atípica


Quien no la debe, no la teme", dice el refrán, pero por alguna razón, el gobierno nacional ha anunciado la adopción de medidas para enfrentar un ataque bioquímico, esto es, con armas prohibidas de destrucción masiva tales como gérmenes patógenos y sustancias tóxicas creadas en laboratorios. ¿Hay acaso razón que temer?
Hace algunos años, abandonado en un sanitario del metro de Tokio, yacía un diminuto frasco abierto que contenía una sustancia neurotóxica cuya sola exposición al medio ambiente acababa de causar el envenenamiento y hospitalización de centenares de desprevenidos e inocentes pasajeros. No eran más de cinco o siete centímetros cúbicos de mortal agente, pero aún así era más que suficiente para causar una mortandad sin límites, de no haber sido descubierto a tiempo. Los autores eran miembros de una secta apocalíptica, empeñada en provocar un prematuro fin del mundo.
¿Quién quiere agredir a un pequeño y pobre país situado en un rincón del Caribe? Que sepamos o podamos imaginar, nadie. No somos factor de poder de ningún tipo en el mundo, en terreno alguno, ni siquiera en el transporte marítimo, internacional para el cual nuestro Canal se ha convertido en una incómoda y estrecha zanja granalera. Lo más valioso de las mercaderías que se mueven entre los continentes fluyen desde hace tiempo y, en forma creciente, por otras rutas que son tan variadas como invulnerables, incluyendo a Suez y al canal terrestre y ferroviario norteamericano.
Siendo así, ningún sentido tiene alarmar a la población panameña con el anuncio de medidas para las cuales las más grandes potencias saben que no hay antídoto posible a la vista, que no sea el de hacer la guerra por sospecha. Ningún sentido tiene preocuparse en demasía, si nuestro país ha tenido el cuidado de guardar discreta distancia de los conflictos internacionales y se ha esmerado en dar adecuado seguimiento a su política de amistad con todos los países, incluyendo a los del mundo árabe, los no alineados y del llamado tercer mundo, con los que tenemos más en común en la actual correlación de poder económico, militar y político en el planeta. ¿O no?
Mas realista y pertinente sería prepararnos para enfrentar una agresión y amenaza que hoy es inminente, que es el arribo a nuestro país de la neumonía atípica que azota hoy al Lejano Oriente, en especial a Singapur donde ha causado la muerte a 17 personas y hospitalizado a medio centenar, fuera de las bajas que ha ocasionado en Hong Kong, China, Japón y Vietnam. El peligroso mal ya llegó a Canadá que - igual que nosotros - tiene un creciente intercambio migratorio con Oriente. Por nuestra condición de país de tránsito estamos muy expuestos a esa gripe mortal y, a pesar de eso, no hemos oído mayor información ni medida alguna de prevención de las autoridades de Salud y del gobierno. ¿Acaso están esperando que tengamos el problema encima y muera el primero?

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América