default

Guerra contra las drogas: hipocresía y confusión


Stanford, California (AIPE)- El equivocado énfasis en ayuda militar del Plan Colombia pone de manifiesto el error fundamental de la guerra contra las drogas y el papel de Estados Unidos en la traumática tragedia colombiana: la creencia que la solución está en la represión.
Washington ha gastado cientos de miles de millones de dólares tratando de impedir el ingreso de cargamentos de drogas a este país y erradicando sembradíos en América Latina, pero quienes pagan el costo más alto son los latinoamericanos, en vidas y la destrucción de sus instituciones e inclusive de sus naciones. Se trata de una guerra con la pasión moralista de una cruzada religiosa que adelanta Estados Unidos en contra de América Latina.
Hace dos años, cientos de ciudadanos americanos -incluyendo al ex Secretario de Estado George Shultz y al premio Nobel Milton Friedman-, enviaron una carta pública al Secretario General de las Naciones Unidas, Kofi Annan, denunciando que "la guerra global contra las drogas está ahora causando más daño que el consumo mismo". Aceptar esa realidad sería el primer paso en la búsqueda de una solución al trágico problema del consumo de drogas en Estados Unidos.
Los hechos están a la vista. A medida que crecía la demanda por drogas entre consumidores americanos, latinoamericanos estuvieron dispuestos a suministrárselas. Y debido a que las disposiciones legales empujaron ese comercio a la clandestinidad, produjeron la violencia y corrupción que siempre acompañan a los mercados negros, sólo que ahora mucho mayores al generarse utilidades fenomenales.
Aunque se han logrado ciertas victorias a lo largo de varias décadas de guerra, actualmente operan cientos de eficientes carteles que utilizan sofisticados equipos y tecnologías, logrando mantener un suministro constante en Estados Unidos, donde la droga es más pura y más barata que nunca. Los narcotraficantes también han resultado ser más ingeniosos y más flexibles que los funcionarios gubernamentales, entre otras razones porque para ellos los premios e incentivos son tanto mayores, mientras que las burocracias no suelen asumir riesgos, pero sí pelean constantemente entre sí por poder y presupuestos. Si se logra erradicar la producción en cierta zona, nuevos cultivos aparecen en otra parte o se mudan a países vecinos.
¿Cuál debería ser la posición honesta y honorable del gobierno de Estados Unidos? Tendría que fijarse objetivos realistas que no signifiquen hacer bastante más daño que bien, como es el caso hoy.
La única salida es la despenalización del consumo de drogas, especialmente en Estados Unidos. Esto reduciría sustancialmente tanto la corrupción como la violencia, al rebajar las ganancias en alrededor de 85%. Pero como los líderes políticos americanos están tan apegados a esta cruzada, debemos al menos proceder de la siguiente manera:
Admitir que es imposible ganar una guerra que va en contra de la naturaleza humana y de principios económicos, por lo cual debemos eliminar esa política hipócrita de "descertificar" a naciones latinoamericanas, cuando nuestros vecinos correctamente mantienen que el país descertificado debe ser Estados Unidos.
Entender que las medidas impuestas por Estados Unidos fomentan la corrupción y debilitan el Estado de Derecho en América Latina, lo cual imposibilita la instrumentación de reformas y los avances en el desarrollo económico de la región. La DEA ha manifestado que "mientras las mafias tradicionales corrompían a los policías y jueces, las organizaciones internacionales de la droga hoy en día corrompen a instituciones gubernamentales enteras". El periodista venezolano Carlos Ball correctamente concluye que la guerra contra las drogas ha logrado hacerle más daño a las instituciones democráticas de las Américas que varias décadas de guerrillas comunistas.
Reconocer las implicaciones de sacar a los soldados latinoamericanos de sus cuarteles con nuestro dinero y propaganda, devolviéndole a los militares el poder que habían perdido con los avances democráticos. ¿Están nuestros políticos conscientes de esa responsabilidad histórica que asumen?
Y por encima de todo, el gobierno de Estados Unidos tiene la obligación moral ante los demás países y ante su propia ciudadanía de hacer un verdadero esfuerzo en reducir la demanda de drogas, promoviendo la prevención y el tratamiento, utilizando a médicos y sanatorios en lugar de policías y cárceles.

Estados Unidos debe revisar objetivamente la manera cómo sus políticas
antinarcóticos han creado una pesadilla moral, social, económica, política, estratégica e
institucional en países amigos y proceder de inmediato a dar los primeros pasos hacia una revisión
total de su política antidrogas.
(c)www.aipenet.com
Académico del Hoover Institution de la Universidad de Stanford y coautor de "Law and Economics in
Developing Countries" (Hoover, 2000).

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América