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¿Guillermo Endara?


El nombramiento de Guillermo Endara para ocupar un lugar en la Corte Suprema de Justicia produce pensamientos encontrados: por un lado, uno se pregunta cómo se puede llegar a tamaño disparate; por otro, uno se dice, qué otra cosa se podía esperar de la política panameña, en la que los cargos públicos se otorgan más que por méritos, por amiguismos, partidismos y aportes de campaña.
Razones para cuestionar este nombramiento debe haber más de mil. Empezando por las de tipo sicológico, que son las de menos, como la infinita capacidad de hacer el ridículo por parte de este personaje de la política criolla. Este aspecto queda genialmente retratado por Joaquín, cuando dibuja a los más prominentes caricaturistas del país celebrando el retorno a la palestra pública de su personaje preferido.
Pero además uno se pregunta: ¿Los arnulfistas no criticaban hasta hace poquito los nombramientos del Toro en la Sala V como una instrumentación politiquera de la Corte Suprema? Esto demuestra, una vez más, la falta de principios con que se manejan los partidos empresariales panameños.
En este sentido "asombran" también las palabras de acogida al nuevo nombramiento de César Guevara, presidente del Colegio de Abogados, uno de los mayores detractores de la supuesta politización de la Corte por el PRD. Al menos los exmagistrados de la Sala V podían mostrar carreras profesionales bastantes impecables.
No hablemos que, para el pueblo humilde y trabajador, este nombramiento refuerza el domino de los grandes bufetes empresariales de la máxima instancia judicial del país. La "Corte de Lujo", como alguien la definió a principios de los 90, ha fallado recurrentemente en favor de los sectores privilegiados y rechazado sistemáticamente las demandas de sectores laborales en defensa de sus derechos conculcados por las medidas neoliberales. Con lo cual la sabiduría popular ha llegado a la conclusión de que en Panamá existen dos tipos de "justicia", una para los ricos y otra para los pobres. Sabiduría que confirma el viejo adagio: "Al que roba un peso, le meten preso; al que roba un millón, lo llaman Don".
Pero, personalmente, considero que la mayor objeción que se debe hacer a este nombramiento es la participación personal de Guillermo Endara en los sucesos de la invasión norteamericana del 20 de diciembre de 1989. Endara participó activamente, legitimó y celebró la agresión más salvaje y sangrienta lanzada por el ejército norteamericano contra el pueblo panameño en este siglo. Y que no echen el cuento de que todo fue por la "democracia". La democracia la construyen los pueblos con su lucha, no con invasiones extranjeras.
A diez años de aquellos terribles sucesos, cabe preguntarse, ¿cómo es posible nombrar en la Corte a alguien que violó los artículos 13 y 306 de la Constitución Política, que claramente dicen que la nacionalidad se pierde "cuando se entra al servicio de un Estado enemigo", y que señala que "todos los panameños están obligados a tomar las armas para defender la independencia nacional y la integridad territorial" ?.

101 años de Panamá América

 
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