Guillermo II de Alemania 1859 – 194l
Aunque llegó a ser emperador, no tuvo madera para ello y estuvo muy lejos de que se le admirara por su talento. Cuando su padre, el emperador Federico, proclamó que había alcanzado ya su mayoría de edad, comentó después: -Este hijo mío nunca será mayor de edad completamente. –
Sabedor de que se le hacían muchas críticas, cuando heredó el cargo como Guillermo II, estableció un extenso cuerpo de espionaje y ordenó a la policía proceder contra todos quienes lo criticaran.
En una ocasión dos desconocidos que estaban en una bodega entablaron una amena conversación. Uno de ellos, bajo la euforia del efecto del vino, alzó su copa y dijo: - Brindo por el loco emperador. - El amigo ocasional, para su asombro, le dijo: -Quedas detenido.- Éste era un policía vestido de civil. El detenido trató de defenderse y le dijo: -Yo no me refería a nuestro emperador sino al de China.- Y el policía le dijo: - Nada de eso. Aquí todos sabemos que el emperador loco es el nuestro. – Y se lo llevó.
Tanto era lo que se burlaba la gente del emperador, que alguien inventó un chiste sobre él, preguntando: - Qué diferencia hay entre Dios y Guillermo II ? Y la respuesta era: - Dios hizo el mundo en siete días y Guillermo II en siete días es capaz de deshacer todo lo que hizo Dios. -