Gustavo V de Suecia (1858-1950)
Este rey sueco era jugador de tenis y siempre lo hacía con su sombrero puesto. Por eso, durante largo tiempo se mantuvo esa pieza guardada en una caja por respeto a su memoria.
En una ocasión le correspondió jugar en pareja con el francés Jean Borotra, un titular de la famosa Copa Davis, gran galardón en ese deporte.
Borotra, muy ágilmente devolvía la pelota a los contrarios en la mayoría de los lances y constantemente le decía al rey:
-Más a la izquierda, Majestad, más a la izquierda.
Y en un momento dado, le contestó: -Es curioso esto. Usted me dice lo mismo que me está diciendo siempre mi primer ministro.
Vivió 92 años. Hizo testamento a los 90 cuando llevaba casi 50 de ejercer el trono. Las primeras palabras decían: "Cuando yo muera" y habían sido tachadas y sustituidas por "Si yo muriese alguna vez".
El rey era de muy alta estatura. En una ocasión, un militar alemán que visitaba Estocolmo en los tiempos de Adolfo Hitler vio a un señor que caminaba solo por la calle, a quien todo el mundo se le acercaba para saludarlo.
Impresionado y curioso, el visitante preguntó a otro transeúnte:
-¿Quién es ese señor?
-Es nuestro Rey.
-¿Y va por la calle sin escolta?
-¿No ve usted la escolta? Aquí lo somos todos los que coincidimos en la calle con él y en Suecia somos ocho millones de suecos. ¿Para qué necesita más?