Hace falta más equidad
Según la experta en educación, Noemí Castillo, para cambiar el panorama actual donde se invierte mucho en educación y se obtienen pocos resultados, hay que distribuir de una forma más equitativa los recursos económicos que se destinan para el sector.
Castillo, quien coordinó la Mesa de Filosofía y Calidad de la Educación en el diálogo por la transformación integral de la educación, manifestó que para distribuir equitativamente los recursos hay que despojarse de egoísmo y ambiciones que siempre se dan en Educación.
Con respecto a las propuestas que presentan los candidatos a Presidente de la República para el sector educativo, Castillo conside-ra que a diferencia de otros sectores en este no se puede improvisar nada ni hacer propuestas sin base a una realidad.
Destacó que lo que el sistema educativo panameño requiere es el establecimiento de estándares de evaluación y de contenidos que ofrezcan una oportunidad a los niños para aprender.
Reconoce que algunos candidatos proponen aumentar las horas de estudio en las escuelas, hecho que Castillo destaca que es positivo, pero indicó que también hay que revisar la ley de la carrera docente, que es uno de los puntos más álgidos de los cambios que hay que ejecutar para mejorar.
A juicio de la experta es necesario mejorar la evaluación del desempeño docente, pero sin aplicar una política de castigo ni de des-pidos masivos.
Manifestó que no se puede pensar como uno de las propuestas de los candidatos de reemplazar docentes porque los "maestros son pieza clave en el desarrollo educativo del país".
Según el documento publicado en el año 2002, y cuyas evaluaciones se hicieron en el año 2000, el rendimiento más alto de los estudiantes se concentró en asignaturas como Español y Ciencias Naturales; mientras que materias como Matemáticas y Ciencias Sociales obtuvieron las puntuaciones más bajas.
De acuerdo con el documento, la pobreza en la que está sumergido el estudiante contribuye a que los mejores resultados se den en las escuelas particulares y los peores en las oficiales.
Sin embargo, para el Ministerio de Educación esta evaluación no se ajusta a la realidad. Para Néstor Aguirre, del Departamento de Estadística de la Dirección Nacional de Planeamiento Educativo, la misma investigadora invalida su informe cuando en su introducción señala “debi-lidades importantes” en la selección de la muestra, falta de preparación de los maestros y la extensa aplicación de la prueba que fatigó a los estudiantes.
Aminta Peilcot, de la Dirección Nacional de Planeamiento Educativo del MEDUC, al igual que Aguirre, desestimó el escrito ya que en su opinión en Latinoamérica no existen estándares o indicadores para medir la calidad de la educación.
El Ing. Néstor Aguirre indicó en cambio que Panamá, a nivel regional, goza de los mejores índices educativos. Señaló que en preescolar hay 25 alumnos por cada docente; en primaria igual, mientras que en premedia y media 20 y 17 estudiantes por docentes, respectivamente, cuando el estimado es de 35.
En certificación de los docentes tampoco se está mal. Un 65% de los maestros de preescolar son graduados de la Normal de Santiago o tienen una licenciatura; 77% de los docentes de primaria son licenciados; en premedia 86% tienen un título universitario y en media 83% está graduado y especializado en la materia. Indicadores todos que miden la calidad de la educación.
Muy diferente es la opinión del ex ministro de Educación, Pablo Thalassinos, para quien “nuestra educación necesita urgentemente de un tratamiento nacional. Tiene que ser una educación vinculante con la realidad del país. Con las necesidades del sector productivo, que es en donde ese alumno va a ser su cliente primordial y se ganará su sustento”.
Debemos recurrir a todos los recursos humanos y políticos para lograr los cambios”.
Indicó que, por un lado, los educadores panameños son los mejores pagados de América Latina. Y, por el otro, tenemos el peor sistema de escogencia de los educadores y su repartición en el país.
El ex funcionario piensa que los educadores son reticentes al cambio, pero no todos. “Creo que la resistencia está más en la dirigencia gremial, que desean tener más control, o no perderlo, como es natural. Por eso hicieron que se derogara la ley de descentralización.
Desde el sector empresario, Modaldo Tuñón, presidente de la Comisión de Educación de la Asociación de Ejecutivos de Empresas (APEDE), señaló que las políticas educativas de Panamá no tienen “efectividad”.
Los niveles de enseñanza están bajos, por lo que estima que se debe hacer una inversión mayor y de mejor calidad en ciencia y tecnología.
Según el doctor, el bajo nivel de educación y la falta de impulso en áreas de la ciencia y tecnología han llevado al estancamiento económico del país.
"Se busca un joven que analice los problemas, los rediseñe y le dé un valor agregado. Un alumno mal preparado va a desplazar su oportunidad de trabajo.” dijo. Tuñón se refiere al Informe del Progreso Educativo de Panamá 2002. Según este estudio el proceso de reforma educativa en el país ha sido caracterizado por altos niveles de politización, pérdida de continuidad y niveles de calidad técnica variable.
Castillo, quien coordinó la Mesa de Filosofía y Calidad de la Educación en el diálogo por la transformación integral de la educación, manifestó que para distribuir equitativamente los recursos hay que despojarse de egoísmo y ambiciones que siempre se dan en Educación.
Con respecto a las propuestas que presentan los candidatos a Presidente de la República para el sector educativo, Castillo conside-ra que a diferencia de otros sectores en este no se puede improvisar nada ni hacer propuestas sin base a una realidad.
Destacó que lo que el sistema educativo panameño requiere es el establecimiento de estándares de evaluación y de contenidos que ofrezcan una oportunidad a los niños para aprender.
Reconoce que algunos candidatos proponen aumentar las horas de estudio en las escuelas, hecho que Castillo destaca que es positivo, pero indicó que también hay que revisar la ley de la carrera docente, que es uno de los puntos más álgidos de los cambios que hay que ejecutar para mejorar.
A juicio de la experta es necesario mejorar la evaluación del desempeño docente, pero sin aplicar una política de castigo ni de des-pidos masivos.
Manifestó que no se puede pensar como uno de las propuestas de los candidatos de reemplazar docentes porque los "maestros son pieza clave en el desarrollo educativo del país".
Según el documento publicado en el año 2002, y cuyas evaluaciones se hicieron en el año 2000, el rendimiento más alto de los estudiantes se concentró en asignaturas como Español y Ciencias Naturales; mientras que materias como Matemáticas y Ciencias Sociales obtuvieron las puntuaciones más bajas.
De acuerdo con el documento, la pobreza en la que está sumergido el estudiante contribuye a que los mejores resultados se den en las escuelas particulares y los peores en las oficiales.
Sin embargo, para el Ministerio de Educación esta evaluación no se ajusta a la realidad. Para Néstor Aguirre, del Departamento de Estadística de la Dirección Nacional de Planeamiento Educativo, la misma investigadora invalida su informe cuando en su introducción señala “debi-lidades importantes” en la selección de la muestra, falta de preparación de los maestros y la extensa aplicación de la prueba que fatigó a los estudiantes.
Aminta Peilcot, de la Dirección Nacional de Planeamiento Educativo del MEDUC, al igual que Aguirre, desestimó el escrito ya que en su opinión en Latinoamérica no existen estándares o indicadores para medir la calidad de la educación.
El Ing. Néstor Aguirre indicó en cambio que Panamá, a nivel regional, goza de los mejores índices educativos. Señaló que en preescolar hay 25 alumnos por cada docente; en primaria igual, mientras que en premedia y media 20 y 17 estudiantes por docentes, respectivamente, cuando el estimado es de 35.
En certificación de los docentes tampoco se está mal. Un 65% de los maestros de preescolar son graduados de la Normal de Santiago o tienen una licenciatura; 77% de los docentes de primaria son licenciados; en premedia 86% tienen un título universitario y en media 83% está graduado y especializado en la materia. Indicadores todos que miden la calidad de la educación.
Muy diferente es la opinión del ex ministro de Educación, Pablo Thalassinos, para quien “nuestra educación necesita urgentemente de un tratamiento nacional. Tiene que ser una educación vinculante con la realidad del país. Con las necesidades del sector productivo, que es en donde ese alumno va a ser su cliente primordial y se ganará su sustento”.
Debemos recurrir a todos los recursos humanos y políticos para lograr los cambios”.
Indicó que, por un lado, los educadores panameños son los mejores pagados de América Latina. Y, por el otro, tenemos el peor sistema de escogencia de los educadores y su repartición en el país.
El ex funcionario piensa que los educadores son reticentes al cambio, pero no todos. “Creo que la resistencia está más en la dirigencia gremial, que desean tener más control, o no perderlo, como es natural. Por eso hicieron que se derogara la ley de descentralización.
Desde el sector empresario, Modaldo Tuñón, presidente de la Comisión de Educación de la Asociación de Ejecutivos de Empresas (APEDE), señaló que las políticas educativas de Panamá no tienen “efectividad”.
Los niveles de enseñanza están bajos, por lo que estima que se debe hacer una inversión mayor y de mejor calidad en ciencia y tecnología.
Según el doctor, el bajo nivel de educación y la falta de impulso en áreas de la ciencia y tecnología han llevado al estancamiento económico del país.
"Se busca un joven que analice los problemas, los rediseñe y le dé un valor agregado. Un alumno mal preparado va a desplazar su oportunidad de trabajo.” dijo. Tuñón se refiere al Informe del Progreso Educativo de Panamá 2002. Según este estudio el proceso de reforma educativa en el país ha sido caracterizado por altos niveles de politización, pérdida de continuidad y niveles de calidad técnica variable.
En el 2003 se matricularon en todo el sistema educativo panameño 745,595 estudiantes. Para este año se estima una matrícula de 773,092 alumnos, lo que representa un crecimiento del 3.7 por ciento. A nivel preescolar hay matriculados 74,463 estudiantes; en la primaria 414,904 alumnos; en pre media 155,143 estudiantes y en la media 96,085. En la educación superior hay matriculados 126,476 estudiantes, siendo las que tienen mayor matrícula la Universidad de Panamá (69,156) y la Universidad Tecnológica de Panamá ( 15,735). La Universidad Santa María La Antigua cuenta con 4,375 estudiantes y la Universidad Autónoma de Chiriquí con 8,301. Los educadores panameños son los cuarto mejores pagados en América Latina según un estudio del Programa de Promoción de la Reforma Educativa en América Latina y el Caribe (PREAL). En Panamá hay 388 escuelas, de las cuales 3,400 son primarias y 400 secundarias. Existen 40 mil e-ducadores en la planilla estatal y para el 2004 se han nombrado 3,200 maestros y profesores. Más del 60 por ciento de las escuelas en Panamá son multigrados y , muchas de ellas, son ranchos o improvisadas chozas . Existen 15 gremios de educadores en todo el país. Según la dirección de Planeamiento Educativo del Ministerio de Educación, la tasa de fracasos durante el año pasado fue de 7 por ciento a nivel de las escuelas primarias y la deserción escolar superó el 2 por ciento. A nivel de secundaria la tasa de repetición llega al 5 por ciento. En Panamá hay 20 universidades (4 oficiales y 16 particulares) y u-nos 22 centros de educación no universitaria, 10 bajo la administración del Estado. El promedio de años de escolaridad en la población de 25 años en nuestro país según PREAL es de 8.68 años. Los más pobres estudian un promedio de 4 años, mientras que los más adinerados lo hacen por 14 años. Anualmente, cada alumno de primaria le cuesta al Estado B/.644 y el de secundaria B/.1.800.