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Hacer justicia



Decía Justiniano que Justicia es dar a cada quien lo suyo. En este medio de comunicación social intentamos hacer eso todos los días. Criticamos lo que nos parece mal, proponemos lo que creemos que puede mejorar y aplaudimos lo que nos parece bien. También hemos sido firmes defensores del Estado de Derecho, porque creemos que sin el respeto a la institucionalidad jurídica y a los derechos fundamentales, no es posible la vida en sociedad con libertad.
Por mucho tiempo hemos criticado a los jueces venales y también a los que actúan sólo buscando el aplauso popular. Creemos que la justicia debe ejercerse en equidad y dentro del Derecho, sin consideraciones de simpatía o popularidad. No comprendemos ni compartimos cuando grupos y algunos comunicadores se lanzan en campañas mediáticas sólo para tener otro trofeo de caza que mostrar en la sala de redacción.
Panamá ha presentado la candidatura de la magistrada Graciela Dixon para el Tribunal Internacional Penal. La magistrada Dixon cuenta en su haber con una rica trayectoria pública preñada de luchas, aciertos y también muchos desaciertos -como toda obra humana- y con credenciales académicas tales como su Tesis de Maestría que es sobre el Tribunal Penal Internacional. Si tomamos en cuenta que la última vez que nos correspondió postular a alguien para un cargo de este tipo, el gobierno de entonces prefirió postular a una candidata costarricense que el propio gobierno tico no promovió, el análisis desapasionado debe basarse en su actuación como Presidenta de la Corte Suprema de Justicia. ¿Se ha manejado la magistrada Dixon con independencia y proactividad? ¿Ha logrado impulsar con efectividad los cambios que la justicia requiere? ¿Ha sido consecuente en sus fallos sobre temas similares a los que le tocaría examinar en el Tribunal Penal Internacional? Esas son algunas de las preguntas que debemos hacernos para evaluar la propuesta del gobierno panameño con serenidad, para determinar si una visión de Estado ha imperado o no en el Ejecutivo. No nos parece razonable tratar de destruir la candidatura propuesta únicamente por pasiones y campañas, sino considerarla en su propio mérito o demérito. Si hay fallos criticables, debemos analizarlos en estricto derecho y ver si se podía haber actuado de otra manera y por qué. No se hace justicia tratándonos injustamente.

101 años de Panamá América

 
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