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Hacer un Panamá mejor


Es verdaderamente insólito que el Estado panameño esté pagando la elevada suma de 28 millones de balboas anuales en arrendamiento de edificios para alojar oficinas de la administración pública, cuando el país ha recibido, producto de los Tratados Torrijos-Carter, áreas y edificaciones que bien pudieran resolver, definitivamente, esta gran crisis de planeamiento gubernamental. Atendiendo la publicación de "El Panamá América" del 19 de febrero de 2001, tales arrendamientos dan margen a grandes ganancias en donde los beneficios son para un grupo reducido de privilegiados.
Y es que durante la dictadura de 21 años este renglón de alquileres de edificios para oficinas públicas fue manejado como un medio para el soborno, tráfico de influencias y coimas sin que hasta el presente se haya tratado de corregir tan dañina práctica que habla, elocuentemente, de la corrupción que continúa deteriorando la imagen de la nación.
La situación es muy grave, tal como lo plantea el Secretario del Frente Nacional contra la Corrupción y demanda una urgente acción del gobierno a fin de encontrar una solución que proteja los dineros del Estado que están necesitándose para realizar proyectos en beneficio de la educación, la salud, la vivienda y para contrarrestar la extrema pobreza.
Decenas de edificios que han revertido a Panamá no han sido utilizados de la mejor manera y en muchos casos se han deteriorado y es una responsabilidad de la ARI realizar estudios que permitan el buen aprovechamiento de estos bienes que costaron tantas lágrimas y sangre al pueblo panameño que hizo posible estas reversiones y evitar que los dineros del Estado continúen malgastándose en arrendamientos de propiedades particulares que, en la mayoría de los casos, no reúnen las condiciones indispensables para el buen funcionamiento de las oficinas estatales.
El gobierno tiene que pensar, seriamente, en un proyecto de Ciudad Gubernamental, a fin de acabar con la desarticulación administrativa y con intereses creados de los eternos privilegiados de los regímenes de turno. Es con mucha frecuencia que las primeras planas de los diarios se llenan con titulares en donde se denuncia la corrupción existente en el país y nos sentimos defraudados, porque nosotros formamos parte de esa gran masa de independientes que decidió respaldar la candidatura de la Señora Mireya Moscoso con la esperanza de que su triunfo se convirtiera en cambios positivos para el bienestar y mejoramiento de las clases más humildes de la nación.
En año y medio de gobierno son muy pocos los logros, sin embargo aún confiamos en que luego de una análisis profundo de la situación actual que vive la República surgirán nuevas acciones para frenar tan dañinas prácticas y la señora Presidenta buscará rodearse de los mejores asesores y colaboradores para que, responsablemente, la ayuden a cumplir el grave compromiso que ha adquirido con todos los panameños: Hacer un Panamá mejor.

101 años de Panamá América

 
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