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Hacer un Panamá mejor II


Muy a pesar de las críticas constructivas que algunos medios de comunicación y el pueblo vienen haciendo, de buena fe, a la gestión de gobierno mireyista, aún persisten problemas cuyas soluciones son de urgencia para lograr que el país pueda despegar hacia el desarrollo y progreso que anhelan los panameños. Para nosotros, la crítica constructiva alejada de intereses personales y de partidos, siempre será una necesidad en cualquier país o gobierno, porque es mediante ésta que se señalan los caminos correctos a quienes tienen la responsabilidad de gobernar; así mismo, es un aporte da la solución de los problemas que sufre la nación y así deben comprenderlo los dirigentes de la cosa pública.
Cada día que transcurre, y frente a la angustiosa situación que vive Panamá en aspectos tan vitales como lo son la salud, la economía, la educación, la justicia, la vivienda, el desempleo y el alto costo de la vida, etc., los medios de comunicación y las organizaciones populares y obreras llevan adelante campañas de presión para que el gobierno desarrolle programas que den respuesta al clamor existente; planes que tiendan a que las instituciones del Estado sirvan con eficiencia y prontitud a la ciudadanía.
Cuando se inició la actual administración, todos esperábamos mayores éxitos en la gestión de gobierno, ya que grandes masas populares depositaron su confianza en el cambio, sin embargo ha sido muy poco el tiempo transcurrido para observar cómo los intereses personales y partidistas, como la ausencia de una efectiva asesoría y colaboración a la señora presidenta, han venido retardando el franco desarrollo y bienestar que reclama la Nación.
Insistimos en que la Presidenta necesita de una mejor asesoría y colaboración, con el fin de que el rumbo del país se oriente hacia la solución de los problemas más importantes que angustian a las grandes mayorías nacionales. Su interés y esfuerzo aislados para dar respuesta a las necesidades de las comunidades serán siempre inútiles si tras ella no surge el esfuerzo conjunto, la palabra cierta y bien intencionada de aquellos que la rodean y tienen el deber de hacer una causa común con las metas que se propuso llevar adelante la alianza "Unión por Panamá". Las buenas intenciones de la presidenta Moscoso nadie puede negarlas, ni echarlas a un lado, pero es inaplazable que quienes están más cerca de ella, como sus ministros, asesores y colaboradores de confianza, comprendan que el país necesita de una reflexión profunda en todos los sectores, principalmente, en el gubernamental para rectificar caminos que nos lleven a puerto seguro; que necesitamos despojarnos de las ambiciones personales y de poder político y económico y pensar, seriamente, en la responsabilidad que tenemos todos los panameños en al consecución de una patria libre del robo, del asalto, de la droga, del crimen, del desempleo y de la corrupción, etc.; que tenemos que unificarnos en un solo haz de voluntades para el trabajo constructivo que devuelva la fe, la paz y el bienestar a la familia panameña; que ya es tiempo de pensar en que la República no puede seguir resistiendo los efectos de tantos problemas de carácter económico y social. Es hora ya que trabajemos juntos por Panamá, rectificando errores e inspirados en la majestad de la patria para defender la democracia, la libertad y la justicia social en beneficio de las grandes mayorías nacionales.

101 años de Panamá América

 
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